Saunas y baños Turcos

SAUNAS Y BAÑOS TURCOS

Saunas y baños turcos son aplicaciones específicas del calor y del vapor de agua que se genera en una fuente preparada a propósito, y que difieren fundamentalmente en la temperatura y en el grado de humedad del ambiente. Por otra parte, mientras que la sauna se aplica sobre todo el cuerpo, los baños de vapor pueden realizarse sobre zonas concretas: cabeza, parte superior del cuerpo, parte inferior, pies, etc.; los baños completos son los conocidos baños turcos.

Tanto las saunas como los baños turcos son excelentes maneras de mantener y recuperar la salud perdida por determinadas afecciones. Sin embargo, dado que ambos conllevan una exposición al calor inhabitual, es importante seguir una serie de breves consejos y recomendaciones antes de empezar a utilizar este tipo de baños.

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BAÑO DE VAPOR DE CABEZA

El recipiente que desprende el vapor se coloca sobre una mesa o un taburete alto, sentándose el paciente frente al mismo a poca distancia, con la parte superior del cuerpo descubierta, una toalla encima y cubierto completamente con una manta. En general, en el agua hirviendo se han mezclado plantas medicinales, de modo que el vapor se impregna de su aroma. Cuando el paciente se encuentra bien cubierto y cómodo, él mismo destapa el recipiente parcialmente, respirando el vapor por la nariz y la boca. La sesión dura de diez a quince minutos y, una vez terminada, cuando el paciente ha recuperado su temperatura normal y ha terminado de sudar, se procede a un lavado frío y a secar el cuerpo. Este tipo de baños está especialmente indicado en las afecciones respiratorias: resfriados, sinusitis, bronquitis, etc.

BAÑO DE VAPOR DE PIES

El recipiente se sitúa en el suelo y encima se coloca una rejilla de madera sobre la que el paciente pondrá los pies, con la parte inferior del cuerpo descubierta y tapado por la toalla y la manta. El desarrollo de la sesión, u duración y su conclusión son iguales que los del apartado anterior. Estos baños están indicados en enfriamientos, congestiones y dolores de cabeza, así como en trastornos reumáticos locales.

BAÑO DE VAPOR DE ASIENTO

El recipiente del vapor se coloca bajo una silla que presenta un orificio en la parte central,  a través del cual pasará el vapor.

El paciente se sienta en la silla con la mitad inferior del cuerpo descubierto, y tapado por la toalla y la manta. En los hombres se deben proteger los genitales, cubriéndolos con una toalla pequeña. El desarrollo de la sesión es como el descrito en los casos anteriores.

Está indicado en todos aquellos procesos en los que resulta útil estimular la sudoración, cuando no se puede obtener por medio de otros mecanismos.

BAÑOS TURCOS

Los baños turcos, conocidos desde la antigüedad, descritos y alabados en numerosos textos, no son otra cosa que baños de vapor aplicados a todo el cuerpo, que se practican en establecimientos dedicados a este fin.

En ellos, el aire está saturado de vapor de agua y la temperatura ambiente no sobrepasa los 45°C.

Las sesiones, que no suelen prolongarse más de media hora, se terminan con un baño frío y, en muchas ocasiones, con masaje relajantes. Los baños turcos están indicados en todas aquellas situaciones en que se quiera producir una sudoración general importante, así como para sedar y relajar el organismo. Los efectos sobre el organismo son iguales que los de la sauna y se describen a continuación.

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SAUNAS

La sauna es un baño de aire caliente, con exposiciones cortas al vapor de agua, y alternado con baños de agua fría. En la sauna la humedad relativa del aire no sobrepasa el 15 %, mientras que la temperatura en la parte superior del recinto puede llegar a los 100 ºC. Al mantenimiento de estas condiciones contribuye al recubrimiento interno de la sauna, hecho de madera tanto en las paredes como en el suelo y en el techo; este material absorbe humedad cuando es excesiva y la cede al ambiente cuando disminuye.

El aire seco y caliente de la sauna origina en el cuerpo una importante sudoración.

Para tomar una sauna hay que tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

- Disponer de tiempo suficiente, alrededor de dos horas, y preferentemente en la primera mitad del día.

- No tomar saunas después de comer, mientras se hace la digestión, ni tampoco con hambre. Lo ideal es tomada dos horas después de comer o bien como mínimo una hora antes.

- Ingerir líquidos o infusiones al acabar la sesión para reponer el líquido y las sales minerales perdidas. No tomar café ni alcohol.

- Antes de empezar la sauna, tomar una ducha o baño tibio y asearse, secándose bien a continuación para entrar en la sauna con el cuerpo bien seco.

- La sesión no debe superar los 15 minutos y en los últimos se debe permanecer sentado en lugar de echado. A continuación, se sale de la sauna y se procede a refrescarse con agua fría, en forma de duchas parciales, con poca presión, aumentando progresivamente la extensión y la presión, o bien con baños fríos.

- Tras el enfriamiento, se debe reposar durante media hora, secándose el cuerpo, y se puede volver a entrar en la sauna para otra sesión. Tras la última de éstas, e] descanso será más prolongado.

De modo breve se describen a continuación los efectos sobre los diversos aparatos y sistemas del organismo.

Piel

El calor produce una dilatación de los vasos sanguíneos que se encuentran por debajo de la piel, lo que aumenta la actividad de las glándulas sudoríparas y da paso a una importante sudoración, con la que se elimina agua, productos metabólicos y sales minerales. También se produce una descamación de la capa córnea superficial, favoreciendo la renovación cutánea y proporcionando una gran suavidad a la piel.

Aparato cardiocirculatorio

La vasodilatación cutánea produce, de forma refleja, una dilatación generalizada de] resto del árbol vascular, que pasa a contener mayor volumen de sangre en su interior. Los baños fríos alternados producen vasoconstricción, con lo que se origina una redistribución de la sangre en el organismo.

El juego alternan te de vasodilatación y vasoconstricción contribuye a aumentar el esfuerzo que debe realizar el corazón, de modo que se produce un incremento de la frecuencia del pulso que, si en condiciones normales se sitúa alrededor de las 80 pulsaciones por minuto, en la sauna puede llegar a las 100 o 120 pulsaciones.

Aparato respiratorio

 Los efectos cardiocirculatorios producen un aumento de la irrigación del aparato respiratorio, con lo que se consigue un aumento en la producción de mucosidad en el árbol bronquial, y se facilita su expulsión, ya que el vapor de agua que se inhala con el aire lo hace más fluido. El calibre de los bronquios también aumenta, lo que igualmente favorece la expulsión de la mucosidad.

Musculatura

El calor tiene efectos relajantes sobre la musculatura, mientras que los baños fríos producen un aumento del tono muscular, una contracción generalizada, lo que genera una gimnasia pasiva nada desdeñable.

Aparato digestivo

Mejora de los espasmos intestinales por la relajación de la musculatura lisa del tubo digestivo.

Efectos generales

Entre ellos podemos enumerar la relajación, efectos euforizantes y antidepresivos y favorecedores del sueño.

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