Hipnoterapia

La hipnoterapia se utiliza en numerosas situaciones como alternativa o complemento de la medicina tradicional. Eficaz para reducir la sensación de dolor, lo es también para corregir hábitos, conductas, miedos y fobias que atenazan el desarrollo pleno de la persona. Adultos y niños, hombres y mujeres, la mayoría de las personas, pueden beneficiarse de los efectos de las técnicas de hipnosis tradicional. Quien lo desee puede utilizar la auto hipnosis, una técnica en la que no se precisa la intervención de otras personas y, por tanto, más aceptable para aquellos que rehúsan poner su mente en manos del hipnoterapeuta.

La hipnosis es un estado diferente, o alterado, de la conciencia. Esta definición, poco concreta en sí misma, lo es precisamente porque ningún científico presume de tener una idea clara de lo que el estado de hipnosis significa desde el punto de vista fisiológico. Sin embargo, todos están de acuerdo en que se trata de un estado de la conciencia que no es igual ni al estado de vigilia ni al de sueño, por lo que se sitúa en un punto intermedio aún poco conocido por la ciencia y difícilmente definible con precisión por los especialistas.

 ¿Qué es la hipnosis?

El estado de hipnosis puede de alguna manera compararse, aunque de hecho no es lo mismo, al que se experimenta durante los diversos niveles de meditación. Se parece en el hecho de que la atención de la mente está concentrada en un punto, en la predominancia de la percepción del propio ego, en el ser consciente de forma explícita de la propia existencia y en el experimentar la potencia de la propia mente. En ocasiones, el estado de hipnosis no se distingue del estado de relajación mental. Sin embargo, hay ocasiones en que los efectos obtenidos a través de la hipnosis son difícilmente explicables por el mero hecho de relajar la mente.

Aplicaciones del hipnotismo

El hipnotismo como tratamiento se utiliza en muy diversas situaciones como, por ejemplo, en el tratamiento del dolor o para superar problemas tales como fobias, miedos y angustias, etc. Es bien conocido el hecho de que técnicas de autohipnotismo son utilizadas por mujeres embarazadas cuando van a  dar a luz y reducir así las sensaciones dolorosas del parto; el hipnotismo se utiliza también para aliviar los dolores constantes en pacientes con cáncer.

Igualmente se usa para superar el temor de hablar en público, para eliminar la fobias más diversas (fobia a los ascensores, a los lugares cerrados, a volar en avión), para resolver problemas de conducta frecuentes en la infancia, etc. porque las técnicas de hipnosis o autohipnotismo se pueden utilizar (y de hecho se utilizan) en la infancia.

Los controvertidos mecanismos de la hipnoterapia

Aunque puedan parecer sinónimos, hipnosis e hipnoterapia son términos diferentes. La hipnosis es simplemente la alteración del estado de la conciencia. La hipnoterapia es una modalidad de tratamiento que utiliza el hipnotismo al menos en algún momento del proceso terapéutico de ciertos trastornos de salud. Si bien hay desacuerdo entre los científicos sobre las bases fisiológicas del hipnotismo, también lo hay acerca de la eficacia de la hipnoterapia Porque mientras unos argumentan que sólo en muy pocos casos se puede asegurar completamente que la hipnoterapia ha sido la causa de la curación o alivio de un problema de salud, otros muestran un entusiasmo excesivo por estas técnicas. Lo cierto es que, como en todas las cuestiones, la verdad posiblemente se encuentre en el punto medio, Es cierto que existen personas que cuando reciben tratamiento mientras pasan por un estado de hipnosis, muestran una evolución favorable, un alivio, e incluso una resolución de su problema, y que esto no sucede si se les trata en estado de vigilia. ¿Por qué sucede? No se sabe con certeza. Los beneficios de la hipnoterapia, al igual que los de la psicoterapia, se apoyan en evidencias estrictamente empíricas, porque sus fundamentos científicos son todavía motivo de considerable controversia.

No todas las personas son hipnotizables con igual facilidad, ni todas son capaces de entrar en este estado de conciencia modificada o alterada, sea por su particular personalidad, sea porque se niegan a que otra persona modifique o altere su conciencia y voluntad.

La auto hipnosis

Para aquellos que consideran la hipnosis una opción poco atractiva por el hecho de sentirse en manos de otra persona, existe la técnica de la autohipnosis, gracias a la cual muchas personas son capaces de superar gran cantidad de problemas personales, sean psicológicos o físicos.

¿Qué es la autohipnosis? Es una técnica, semejante a las técnicas de relajación, con la que se intenta reestructurar la mente y la actitud personal frente a determinados problemas o situaciones que generan un conflicto en la persona, por medio de la autosugestión y con la ayuda de una exposición repetitiva a estímulos positivos que incitan a tener la actitud deseada. Por la escucha repetitiva de dichos estímulos, la mente del sujeto se auto convence de que su actitud frente a la situación conflictiva es otra. Su mente se reestructura hasta tal punto que llega a superar el conflicto. Ejemplos de autohipnosis son los casos de mujeres que van a dar a luz y se someten a entrenamiento por el que se autosugestionan positivamente de su capacidad para reducir su propia percepción del dolor del parto. Igualmente se ha utilizado para favorecer la lactancia materna en aquellas mujeres que dudaban de su capacidad para producir suficiente leche para alimentar a su hijo recién nacido. Se emplea también para superar miedos y fobias: si una persona es particularmente ansiosa o incluso fóbica en situaciones concretas, como por ejemplo, subir en ascensor, le será más fácil superar su problema si reestructura su mente previamente que si intenta negar el hecho y luchar contra él. Es más práctico habituarse paulatinamente (es decir, iniciar el uso del ascensor con trayectos cortos) después de haber realizado ejercicios de autohipnosis. Éstos consisten en repetirse mentalmente (o incluso escuchar en un casete) de forma repetitiva, varias veces al día y en estado de relajación, una serie de frases relativas a la actitud positiva que el sujeto tiene respecto al problema, tales como "yo no tengo miedo alguno a subir en el ascensor ..... ». El sujeto repetirá esta frase varias veces, a fin de imbuirse de los elementos positivos que existen en él y de la poca o nula justificación de sus miedos.

Cuando y como llevar a cabo la autohipnosis

En primer lugar, es conveniente preparar la mente: el subconsciente es más receptivo a nuevas ideas y a la reestructuración si la persona se encuentra en las condiciones siguientes:

• Relajación profunda, con la mente en blanco, desconectando la llamada "mente analítica” y tratando de tener únicamente conciencia del propio interior.

• Con una firme predisposición a aceptar todo lo positivo y lo útil que se expresan en estas nuevas ideas.

• Con capacidad para imaginarse a sí mismo como una persona llena de las cualidades que se desean adquirir y sin aquellos déficits que tanto se desean corregir o eliminar. Muchas personas realizan una tarea perfecta después de haber imaginado previamente que la llevaban a cabo a la perfección y cuanto más vívidamente se lo imaginen más posibilidades tendrán de que su subconsciente quede marcado positivamente.

Para llevar a cabo una autohipnosis, algunos expertos aconsejan grabar una narración o un texto en el que se repitan de forma reiterativa las sugerencias o afirmaciones que describen cómo será el comportamiento de la propia persona en una situación conflictiva: se expresa con frases cortas, afirmativas (nunca negativas), en presente (nunca en futuro), en primera o en segunda persona pero nunca en impersonal, repitiendo las mismas ideas (pocas) con diferentes palabras, describiendo el modelo deseado y comenzando con algunas frases que ayuden a la concentración. Por ejemplo: "Voy a ser receptivo a nuevas ideas ... Estoy tranquilo, muy tranquilo .... Y estoy tranquilo también cuando subo al ascensor. .. Estoy mucho más tranquilo cuando entro en él .. Estoy aún más tranquilo cuando aprieto el botón que me elevará... A medida que asciendo mi tranquilidad y paz interior aumenta... No hay nada que sea capaz de romper esta intensa paz que me embarga de piso en piso... Los que están conmigo en el ascensor conocen mi problema y están y están admirados de mi actitud decidida y nada timorata… He repetido esas frases muchas veces y ahora me imagino a mí mismo, con toda la fuerza de mi mente, en la situación descrita, subiendo en ascensor sin temor”.

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