Helioterapia

La importancia del Sol para la vida es incuestionable: de su energía dependen todos los seres vivos. Las plantas lo utilizan directamente para realizar la función fotosintética, y los animales necesitan las plantas para respirar y vivir. Asimismo, el ciclo del día y de la noche regula las funciones de los organismos vivos, y el Sol es, en última instancia, responsable del clima. Finalmente y, sin lugar a dudas, el Sol es una excelente arma terapéutica.

La relación del hombre con el astro rey ha experimentado fuertes oscilaciones a lo largo de la historia, desde la adoración por parte de civilizaciones como la del Antiguo Egipto y algunas precolombinas, hasta el aborrecimiento, como en el caso de algunas culturas del Extremo Oriente o, más próxima a nosotros en el espacio y el tiempo, de la cultura occidental de tradición cristiana, que prohibía la exposición del cuerpo por considerarla pecaminosa.

UN POCO DE HISTORIA

Durante muchos siglos y en la mayor parte de las culturas que conocemos, la exposición al Sol, evidenciada por el color moreno de la piel, era propia de las clases sociales más bajas, que pasaban gran parte de su tiempo viviendo y trabajando a la intemperie. Las clases acomodadas tenían la tez blanca o rosada, pues evitaban por todos los medios la exposición a los rayos solares por medio del vestido y de complementos como parasoles y sombrillas.

No es sino hasta entrado el siglo XIX cuando se reconocen las propiedades terapéuticas de los rayos solares, utilizándose los baños de Sol como terapia para un amplio abanico de enfermedades, complementados con el aire del mar o de la montaña.

En la actualidad, si bien se reconoce la acción beneficiosa del Sol, también se han señalado sus efectos negativos y perjudiciales, por lo que es necesario tomar medidas para gozar de sus beneficios minimizando al mismo tiempo los efectos perjudiciales, tales como la desecación y el envejecimiento prematuro de la piel, y el desarrollo de formas diversas de cáncer cutáneo. El riesgo cierto de padecer estas formas de cáncer se ha incrementado en los últimos tiempos a causa del debilitamiento de la capa de ozono; por tanto, necesitamos protegernos más y mejor.

LA LUZ SOLAR

La helioterapia es la parte de la medicina que utiliza los rayos solares para lograr efectos beneficiosos o curativos sobre el organismo.

Los rayos solares están constituidos por radiaciones de distinta longitud de onda, es decir, con distintas capacidades energéticas, lo cual es observable cuando se les hace incidir sobre un cristal tallado o cuando se contempla el arco iris. Los distintos colores, que van de] rojo al violeta, forman el espectro visible de la luz solar, pero además existen radiaciones no visibles, con longitudes de onda situadas por debajo del rojo (infrarrojas), o más allá del violeta (ultravioletas). Otros tipos de radiación emitidos por el Sol son absorbidos o dispersados al paso de los rayos solares por la atmósfera.

Las radiaciones infrarrojas son las responsables del efecto térmico del sol, mientras que las ultravioletas producen el aumento de pigmentación. Actualmente existen lámparas que producen selectivamente un tipo de radiación u otro en función del efecto perseguido.

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EFECTOS DE LA LUZ SOLAR SOBRE LA PIEL

La incidencia de la luz solar sobre la piel produce una dilatación de los vasos sanguíneos que se encuentran situados inmediatamente por debajo de ella. Así, el primer efecto de la exposición al Sol consiste en un enrojecimiento acompañado de calor en las partes expuestas: es el conocido eritema solar. El tiempo que tarda en aparecer es variable, y depende de la intensidad de la luz solar y del tipo de piel de la persona (aparece antes en pieles blancas).

Después de la fase de eritema, si se mantiene la exposición pueden llegar a producirse quemaduras, con formación de ampollas rellenas de líquido y la posterior pérdida de la capa superficial de la piel.

Ante la exposición al Sol, la piel se defiende aumentando su pigmentación mediante la producción de melanina, una sustancia elaborada por células especiales, que se encuentran en una de las capas intermedias de la piel, y aparece progresivamente el color moreno que todos conocemos.

Para evitar la aparición de quemaduras la exposición al Sol debe ser progresiva, en sesiones breves los primeros días y preferentemente a primera o última hora, cuando la intensidad de la radiación solar es menor. En las sesiones siguientes puede aumentarse el tiempo de exposición, pues la piel ya ha tenido la posibilidad de prepararse mediante la producción de melanina.

LA LUZ SOLAR: PRECURSORA DE LA VITAMINA D

Los rayos solares también son imprescindibles para la producción de vitamina D, que ingerimos en forma de precursores con muchos alimentos vegetales, y que necesitamos para la calcificación de los huesos y, en general, para un correcto metabolismo del calcio y del fósforo en el organismo. La falta de vitamina D produce el raquitismo, enfermedad en la que los huesos largos se curvan debido al peso del cuerpo en niños y jóvenes en edad de crecimiento. En adultos se produce una fragilidad ósea que facilita la aparición de fracturas ante traumatismos mínimos.

EFECTOS DEL SOL SOBRE EL SISTEMA ERVIOSO VEGETATIVO

En tercer lugar, el Sol es también importante para la regulación del sistema nervioso vegetativo y para la producción de muchas hormonas, cuya elaboración depende de glándulas fuertemente influidas por la alternancia de ciclos de luz y oscuridad. De forma no bien conocida, la insolación también influye en el carácter de las personas, y en su humor, habiéndose observado una mayor tendencia a las depresiones entre las personas que viven en zonas del planeta que reciben poca luz solar, o donde predomina mal tiempo.

INDICACIONES DE LOS BAÑOS DE SOL

Desde antiguo se han observado los efectos beneficiosos del Sol para curar abscesos (acumulaciones de pus) cutáneos o para favorecer la cicatrización de las heridas, al disminuir el tiempo necesario para su total curación.

En el apartado anterior ya se ha explicado su importancia para un desarrollo correcto, de forma que los baños de Sol están especialmente indicados para niños en edad de crecimiento.

Finalmente, la luz solar también se emplea como coadyuvante en el tratamiento de estados depresivos.

CÓMO TOMAR BAÑOS DE SOL

Los baños de sol pueden ser parciales o completos. Parciales, cuando se expone a la acción de los rayos del sol sólo la parte enferma. Completo, cuando todo el cuerpo queda bajo la acción del sol, ya sea que esté cubierto o desnudo.

Si el cuerpo está desnudo, la piel absorbe los rayos solares, cuyos  beneficios se van extendiendo hacia todos los órganos, para comunicar su energía vital.

Cuando el cuerpo está cubierto: Para cubrir el cuerpo, es bueno no usar una sábana de lino o de algodón, crudo y blanco. Así la exposición al sol produce una transpiración suave y eficaz.

Los baños de sol se pueden tomar en terrazas y aposentos, pero lo más aconsejable, por sus efectos, son los baños de sol al aire libre, sobre la hierba verde, con la cabeza y el pecho protegidos con hojas verdes. Siempre es bueno tener la cabeza y el pecho protegidos, o exponerlos al sol por periodos menores que el resto del cuerpo.

El horario más adecuado para tomar baños de sol por la mañana es antes de las 11:00, y por la tarde después de las 15:00, más o menos, cuando los rayos del sol no caen perpendicularmente sobre la tierra.

Después del baño de sol siempre es bueno refrescar el organismo con duchas frías, o con fricciones o con un baño vital (ver “Hidroterapia").

Cuando no existe la costumbre de permanecer bajo la luz del sol, se debe iniciar progresivamente la exposición del cuerpo. Hay que comenzar con unos pocos minutos, e ir aumentando la cantidad de tiempo en la medida en que el organismo de la persona lo vaya aceptando bien.

Los baños de sol alternados son óptimos: 5 minutos de sol, 1 minuto para refrescar; otros 5 minutos al sol, otro minuto para refrescar; o 10 minutos de sol y 1 para refrescar; 10 minutos al sol y 1 para refrescar. Repetir hasta terminar el período asignado al baño de sol, que puede ser de 20 a 30 minutos. Para refrescarse lo puede hacer con fricciones frías, o con duchas frías.”

Los baños alternados de sol son muy convenientes en los países de clima tropical. En los lugares templados o fríos, o durante el invierno, es mejor no alternar con agua fría para evitar los resfríos.

PARA TRANSPIRAR AL SOL

Envolver el cuerpo en una sábana doblada en 4, mojada con agua fría; cubrirse con una frazada de lana y ponerse al sol. Cuando aumente el calor, sacar la sábana y refrescarse. Envolverse de nuevo. Repetir la operación 2 o 3 veces.

Para los niños, los baños de sol son indispensables.

- Aumentan las defensas del organismo contra las enfermedades.

- Facilitan la digestión.

- Favorecen el crecimiento.

- Tranquilizan el sistema nervioso.

- Abren el apetito.

- Mejoran la calidad de la sangre.

Todos estos beneficios dan como resultado una inteligencia más viva, un espíritu más alegre y una disposición más animosa.

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