Balnearios, una alternativa clínica

Los hospitales y consultorios médicos no son los únicos lugares donde es posible recuperar la salud. La medicina moderna y los remedios tradicionales se unen en los balnearios. En ellos se ofrecen servicios altamente satisfactorios capaces de mejorar la forma física del individuo, sea cual fuere su edad. Además de los tradicionales baños de aguas medicinales, se ofrece una amplia gama de actividades, tales como masajes, saunas o rayos infrarrojos, todo ello con el fin de mejorar la circulación de la sangre y la movilidad de las articulaciones.

Desde tiempo inmemorial se sabe que los baños termales, los masajes y los ejercicios moderados son altamente beneficiosos para la salud corporal y psíquica. Los romanos y los indios de Norteamérica eran expertos en ello y frecuentaban los lugares de donde brotaban aguas consideradas medicinales. Los conocidos baños romanos, como las famosas termas de Caracalla, eran semejantes a pequeñas piscinas interiores, construidas generalmente con mármol y capaces de contener unos 3.000 litros de agua. Los usuarios de las termas se introducían en el agua de forma lenta, nunca bruscamente, por medio de escaleras que descendían hasta el fondo.

Los indios de Norteamérica aprovechaban las propiedades curativas de las aguas termales procedentes de manantiales naturales. Es sabido que la ciudad de Bath, en el estado de Virginia, posee un balneario llamado actualmente Berkeley Springs. Éste era el lugar al que acudían nativos procedentes de las más alejadas regiones del continente.

Ellos enseñaron a los primeros colonizado­res el buen uso de esas aguas y su gran valor como elemento curativo. Más tarde, fueron los mismos colonizadores quienes difundieron su existencia e hicieron famosas dichas termas. A ello colaboró, y no poco, el hecho de que el propio George Washington, en el año 1748, visitase lo que él llamó «Warm Springs».

Aquélla fue su primera visita pero no la Última, ya que durante muchos años después continuó acudiendo al lugar como muestra evidente de que allí encontraba descanso, salud y una forma de recuperar fuerzas.

Los balnearios hoy día

Actualmente los balnearios existen el mundo. Es cierto que son las personas quienes más los frecuentan. Ello es debido a que alrededor de estos manantiales se ha ido construyendo toda una serie de elementos que complementan la oferta del agua medicinal: salas de masajes, saunas, rayos infrarrojos, baños especiales de barro, hidromasajes, etc. Cuando estos tratamientos se aplican con una técnica determinada, por personal entrenado y competente, en situaciones específicas y para problemas concretos, pueden ciertamente representar una verdadera alternativa a los recursos de la medicina occidental, una medicina que muchos consideran altamente tecnificada, pero con claras limitaciones para resolver algunos trastornos de salud.

Balnearios de américa

México es un país con gran número de balnearios. En Tecozautla existen varios (la Cruz, Taxidho); en Acapulco existen también balnearios de aguas marinas cercanos a sus  famosas playas; las aguas termales de características sulfurosas del balneario agua Hedionda, en Cuautla, son también muy conocidas; los baños termales de Puebla, Tula de Allende, Huasca de Ocampo, Ocotlán, Tequisquiapan, etc., son conocidos en el mundo entero y en muchos de ellos, a los servicios propios de un balneario se añaden instalaciones deportivas que complementan el cuidado de la salud del cuerpo con el descanso y solaz de la mente.

Pero no sólo en México sino en otros muchos países de América del Sur existen también balnearios. Chile, Brasil, Uruguay, son algunos de los países que tienen instalaciones con aguas termales donde la tranquilidad impera y donde la belleza del entorno es una ayuda para el reposo de la mente y del cuerpo.

Son la combinación perfecta de ciencia moderna y sabiduría popular fruto de antiguas tradiciones, unidas en el común objetivo de curar las enfermedades y cuya eficacia está comprobada por su constante aceptación popular a lo largo de siglos y por el número de personajes famosos que los han elegido en un momento u otro de sus vidas. Así, el balneario de Isla Negra, situado en Chile, fue el preferido por Pablo Neruda para pasar períodos de descanso, por la belleza y tranquilidad que se respira en los bosques de pinos y eucaliptos que decoran su entorno.

Balnearios europeos

Europa no se queda a la zaga en el número y calidad de balnearios. Italia y España presentan una abundante oferta de instalaciones con aguas termales que satisfacen todos los gustos. El balneario de Trescore, en el italiano valle Cavallina, es un idílico lugar junto al cauce del Cherio. España dispone de gran cantidad de estos centros de esparcimiento, descanso y salud: en el Pirineo de Huesca existen los conocidos balnearios de Panticosa y de Torla, este último en el pueblo del mismo nombre y cerca al Parque Nacional de Gruesa, un lugar de inigualable belleza. Los balnearios de Caldes de Boí, Caldes de Montbui y La Garriga, en Catalunya, son bien conocidos, al igual que los de Sierra Alhamilla, Alhama de Granada, Marmolejo y Carratraca, en Andalucía.

Los tratamientos en balnearios

La presencia de balnearios y la aceptación de su sistema curativo en tantos países de todo el mundo son la mejor prueba de su eficacia y del alivio que en ellos se obtiene.

A lo largo de esta obra se irán detallando muchas de las técnicas que se aplican en ellos. Baste ahora apuntar someramente alguno de los métodos terapéuticos que en ellos se ofrecen.

La hidroterapia es probablemente el mejor tratamiento que siempre ha existido. Alivia los dolores de las articulaciones, mejora los problemas de estómago, etc. En baños, vapores o como bebida, las aguas medicinales gozan de gran prestigio y aceptación en medicina natural. Los baños constituyen una de las formas de hidroterapia. Debe ser preferentemente frío, aunque en ocasiones puedan ser necesarios los baños calientes, los baños fríos serán de corta duración, y tanto más cortos cuanto más fría sea el agua: si el baño es completo, es decir de cuerpo entero, dura menos de 5 segundos y si es parcial no dura más de 10 segundos. Los baños parciales pueden serlo de brazos, piernas, de medio cuerpo, etc. Los baños de pies son una forma de baño parcial especialmente útil, sobre todo si son fríos. Se les atribuye una acción de fortalecimiento de los pies, efecto considerado como garantía de salud. Las duchas, otra forma de hidroterapia, aprovecha la fuerza del chorro de agua para dirigido de forma precisa hacia partes del cuerpo que más beneficio pueden recibir. Este tipo de duchas se prescriben sobre todo para aliviar los dolores de cabeza o dolores reumáticos en las extremidades, así como para disminuir la tensión nerviosa. Las marchas sobre agua han sido siempre consideradas como una técnica muy saludable. Ésta es una forma de hidroterapia que se complementa con la marcha descalzo sobre terreno seco. Contribuyen de forma notable, igual que los baños, al fortalecimiento de los pies. La marcha sobre agua puede realizarse bien dentro de la bañera (movimiento de caminar dentro de una bañera con agua) o bien caminando sobre nieve (especialmente si es nieve polvo) o sobre la escarcha matinal del campo. Las marchas tienen efectos saludables sobre las vías respiratorias y activan la circulación sanguínea de las extremidades. Igualmente pueden realizarse caminando por la orilla del mar.

Orientación Naturista y Dietética de Calidad
Calle 2 Numero 9-81, La Grita Edo. Táchira Venezuela
02778814589 / 04167760764
contacto@elabcnaturista.com
Plantas Medicinales
Lista de Enfermedad
Metodos de Preparación
Terapias Alternativas
Consulta un Naturopara
Nuestras Publicaciones
© 2015 @elabcnaturista. Todos los derechos reservados