Tisanas Medicinales

Este es el método que se utiliza con más frecuencia con las plantas medicinales, ya que además de ser muy fáciles de preparar pueden ser tomadas de forma usual, se pueden ingerir diariamente durante uno o varios meses. Igualmente, se pueden preparar con una o más plantas.

El agua es el vehículo ideal para extraer la mayor parte de los productos químicos producidos por las plantas, pues se trata del disolvente universal por excelencia.

Las tisanas se usan sobre todo para tomar por boca (vía oral). Pero también pueden emplearse en compresas, colirios, lociones, etcétera.

Las tisanas son el resultado de la acción del agua sobre los productos vegetales. Según como se aplique esa agua, son tres los procedimientos por los que se puede obtener una tisana: infusión, decocción y maceración. En los tres casos, se debe empezar por:

1.  Pesar o medir la cantidad adecuada de producto vegetal a utilizar.

2.  Desmenuzar y triturar bien las partes de la planta a utilizar.

Las tisanas no deben ser tomadas antes de las comidas sino después de ellas, para que los jugos gástricos no se diluyan y entorpezcan la digestión. Para que sean más agradables se pueden endulzar, en cuyo caso es mejor hacerlo con miel.

 

 

Dosificación de las tisanas

En general, las plantas medicinales no requieren una dosificación tan estricta como los medicamentos. Dado el amplio margen de tolerancia en la mayor parte de ellas), en general no es preciso medir con absoluta precisión el peso de planta que se emplea en una tisana ni el volumen que se toma.

En el análisis particular de cada planta se detallan las dosis. Pero, en general, podemos decir que para un adulto son las siguientes:

  • Infusiones: de 20 a 30 g de planta seca por litro de agua, lo que equivale aproximadamente a una cucharadita de postre (2 g) por taza de agua (150 ml).
  • Decocciones y maceraciones: de 30 a 50 g por litro de agua.

Lo habitual, para un adulto, es tomar de 3 a 5 tazas diarias de tisana (una taza = 150 mI).

Dosis infantiles

Para los niños se preparan tisanas más diluidas (con menos cantidad de planta); o bien se pueden preparar con igual concentración, en cuyo caso se administra un cantidad menor de tisana en cada toma. La dosis infantil se reduce proporcionalmente según la edad:

- edad escolar (6 a 12 años): la mitad de la dosis que para un adulto,

- edad preescolar (de 2 a 6 años): un tercio de la dosis de los adultos,

- niños hasta 2 años: de un cuarto a un octavo de la dosis de adulto.

A los niños se les debe administrar únicamente plantas exentas de cualquier tipo de efectos tóxicos.

¿Cuándo y cómo endulzar las tizanas?

Lo preferible es tomar las tisanas en su estado natural, sin endulzar. Sin embargo, en algunos casos puede ser conveniente endulzarlas:

- Cuando se trate de plantas de muy mal sabor.

- Cuando sean tisanas para los niños, excepto que se busque un efecto vermífugo (expulsión de parásitos intestinales). En este caso concreto no conviene administrar azúcar o miel, pues estos productos favorecen el desarrollo de los gusanos.

- Cuando se administren a enfermos convalecientes o debilitados.

No conviene endulzar las tisanas que, por su efecto aperitivo, se ingieren antes de las comidas, ya que los azúcares pueden disminuir la sensación de hambre. También deberán abstenerse de endulzarlas los diabéticos, que en caso necesario pueden usar edulcorantes químicos.

Cuando se decida endulzar una tisana, LA MIEL es el producto ideal. Procede de las flores, y, además de azúcares, contiene sales minerales y vitaminas de gran valor nutritivo. Si no se dispone de miel, se puede usar en su lugar azúcar moreno, melaza (miel de caña), o sirope de arce, que también son ricos en minerales y vitaminas, y superiores en propiedades al azúcar blanco.

Unas gotas de zumo de limón, o un trozo de su corteza, pueden también mejorar el sabor de algunas tisanas.

¿Tisanas de una o de varias plantas?

La mezcla de varios tipos de plantas en una misma tisana puede tener efectos positivos, si esas plantas se combinan adecuadamente, teniendo en cuenta su composición química y sus propiedades.

La mezcla de varias plantas tiene la ventaja de que los posibles efectos indeseables de cada una de ellas (mal sabor, intolerancia digestiva), quedan atenuados.

Pero no siempre es necesario mezclar las plantas. Una sola planta bien aplicada, puede ejercer mayores efectos que la mezcla de varias, si no están bien combinadas.

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