Cataplasma

Una cataplasma es un emplasto que se coloca en forma de papilla sobre la parte afectada. Estos preparados se realizan con harinas disueltas en un líquido. Suelen prepararse también con vegetales frescos machacados a manera de papilla, la cual una vez preparada se envuelve en un paño para conservar el calor y se aplica sobre el paciente en la zona afectada. La forma de preparar la pasta es la siguiente:

  • Utilizar las plantas o raíces secas trituradas previamente en un mortero.
  • Mezclarlas con agua y una cantidad suficiente de harina de lino o linaza.
  • Calentar a fuego lento, removiendo todo el tiempo, hasta que el preparado se espese.

Las cataplasmas una vez estén frías no deben volver a utilizarse, se deben tirar, y volver a preparar otras.

Técnica de  aplicación de las cataplasmas

Conviene tener en cuenta lo siguiente:

  • Temperatura: Las cataplasmas se aplican calientes, entre 40 ºC y 50 ºC. Una forma práctica de calentarlas es ponerlas debajo de la plancha durante unos minutos envueltas en una funda o paño.
  • Protección de la piel: Las cataplasmas con efecto revulsivo, especialmente las que contienen harina de mostaza, llamadas sinapismos, pueden producir irritación en la piel, por lo que deben envolverse cuidadosamente en un paño de franela. Para el resto basta con una gasa.

Duración: de 5 a 10 minutos. Es mejor realizar varias aplicaciones cortas a lo largo del día, que una sola prolongada.

Entre sus muchas utilidades podemos nombrar:

Las cataplasmas, al permanecer durante largo tiempo en contacto con la piel, refuerzan diversas propiedades de las plantas, como, por ejemplo, las siguientes:

  • Cicatrizantes (acedera, bardana, col, consuelda, higos, llantén).
  • Resolutivas, para madurar y provocar la evacuación de abscesos y furúnculos (aguacate, alholva, borraja, lino, yuca).
  • Analgésicas y sedantes, para cólicos, cistitis, dolores menstruales, etcétera (granos de maíz, lino, tomillo).
  • Pectorales y antiinflamatorias: El prototipo de estas compresas es la que se prepara con harina de linaza (semillas de lino). Se les puede añadir un poco de mostaza para que además tengan efecto revulsivo.
  • Revulsivas: Atraen la sangre hacia la piel, descongestionando los órganos internos. Se prescriben sobre todo en afecciones reumáticas. Se preparan, por ejemplo, con hierba centella, ortigas, mostaza o ruda.
  • Para aliviar las inflamaciones de la piel, hinchazones, contusiones, heridas, llagas, gota, cólicos, dolores nerviosos y diversos dolores de origen reumático.

La harina de lino o linaza, es uno de los ingredientes que más se utiliza para dicha función, aunque también se utilizan la de patatas y otros vegetales. El grosor de la cataplasma suele ser de 1 cm aproximadamente.

La harina se pone en agua al fuego lento hasta conseguir una masa uniforme, removiendo continuamente. Luego se extiende uniformemente en un trapo o tela limpia y encima se pone una gasa fina. Cuando tiene la temperatura ideal se pone sobre la zona a tratar de manera que la gasa fina esté en contacto con la piel y se cubre con un paño para que no escape el calor. Debe de cambiarse cuando se note que está fría.

Normalmente las cataplasmas se preparan machacando las plantas y vertiéndolas en un pedazo de tela limpia, pero existe otro método en su aplicación, que consiste en hervir las plantas con leche o vinagre según sea el caso y cuando se ha evaporado extenderlas sobre la tela.

Clases de cataplasmas

1- Tierra, cebolla, zanahoria y miel (2 tazas de tierra, 1 zanahoria rallada finamente, 1 cebolla pequeña rallada, 1 cucharada de miel). Amasar la tierra con la cebolla rallada y un poco de miel, y la zanahoria. La cantidad depende del lugar donde se la va a aplicar. Estas cataplasmas son buenas para la irritación de la piel, las picazones, etc.

2- Tierra, aceite de eucalipto, aceite de linaza, infusión de orégano y un poco de sal. Para la tos y la neumonía.

3- Tierra y carbón molido. Para infecciones.

4- Tierra, miel y manzanilla. Para inflamaciones de los ojos y otras inflamaciones.

5- Tierra, tintura de árnica, aceite de eucalipto, un poco de sal (2 tazas de barro, 1 cucharada de aceite de eucalipto, 2 cucharadas de árnica). Para golpes, contusiones, moretones.

Como preparar una cataplasmas de barro

Úsese la cantidad de tierra suficiente como para cubrir la zona donde se ha extendido la enfermedad. Agregar agua y amas hasta que se logre una consistencia que permita amoldar, o p de ser un poco más blanda también.

Aplicar directamente sobre la piel una capa de 1 dedo o 2 de espesor. Cubrir primero con una tela de algodón crudo y después con un paño de lana. La lana debe cubrir bien la cataplasma; para impedir que el aire la enfríe. No se debe usar ni plástico ni papel, porque impiden la ventilación y la absorción. La cataplasma se debe aplicar sólo después que el paciente haya entrado en calor. Mantenga una bolsa de agua caliente en los pies mientras dura el tratamiento.

Se debe amasar el barro en un recipiente de loza, arcilla, plástico o madera, con una cuchara de madera o con la mano, que es lo más práctico. En lugar de agua se pueden usar infusiones (tés) de manzanilla, alfalfa, etc.

Las cataplasmas son buenas para descongestionar en casos de fiebres internas.

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