Parkinson
Parkinson

El Parkinson es una enfermedad neurológica degenerativa que afecta el sistema nervioso. Se caracteriza por la aparición de temblores, rigidez muscular, lentitud de movimientos y alteración de los reflejos posturales.

Causas
Las causas de la enfermedad se desconocen, pero los síntomas se presentan cuando hay deficiencia de dopamina en el cerebro. La intoxicación por determinadas sustancias (fenotiacinas, monóxido de carbono y manganeso), algunas infecciones víricas (encefalitis vírica), traumatismos craneales repetidos (síndrome de los boxeadores), y los tumores intracraneales, pueden producir un cuadro de parkinsonismo. Se ha notado también una cierta relación hereditaria ya que se ha demostrado una incidencia familiar del 15%.
La muerte celular que da lugar al parkinsonismo puede estar causada por diferentes trastornos, como los descritos anteriormente. Algunos medicamentos dados para la psicosis, como el haloperidol o la clorpromazina, pueden causar parkinsonismo. Cuando no se encuentra ninguna causa de la degeneración de las células de la sustancia negra (área conocida con este nombre, uno de los principales centros de control del movimiento del cerebro), el trastorno se llama parkinsonismo idiomático o enfermedad de Parkinson.
Existe un síndrome parkinsoniano cuya causa es la arteriosclerosis cerebral y que tratando la falta de circulación mejora el cuadro general.
Sintomas
Entre los primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson se encuentran:
- Temblor entre leve y moderado de una o ambas manos.
- Dolores en el cuello, espalda o extremidades.
- Inestabilidad postural o dificultad para mantener el equilibrio.
- Fatiga.
- Caídas súbitas sin motivo aparente.
- Rigidez y lentitud de movimientos. La rigidez puede afectar un lado del cuerpo, en cuyo caso el brazo permanecerá pegado a él y la pierna se arrastrará al andar, pero el habla será normal y la mente clara. Sin embargo, si la rigidez llega a afectar también el rostro, el cuello y ambos lados del cuerpo, la situación será muy grave. Los músculos faciales se tornan rígidos y se dificulta el habla. La cabeza tiende a colgar hacia delante por endurecimiento de los músculos anteriores del cuello y el enfermo adopta la típica posición con convexidad dorsal. La rigidez de los dedos queda manifiesta por la posición en garra de la mano. Los músculos de pantorrilla se contraen y tiran de los talones hacia arriba, lo cual obliga al enfermo a andar de puntillas, a pequeños saltitos, con peligro de pérdida de equilibrio.
- En las manos y los pies se presentan deformidades.
- Los enfermos también pueden presentar síntomas como sofocaciones, sudoración y dificultad para orinar.
- Igualmente se puede presentar un deterioro intelectual, aunque éste normalmente es leve.
- Se pueden presentar casos de depresión.
- Dificultad para conciliar el sueño.
- Cambios en el lenguaje.
- Estreñimiento.
- Cambios emocionales.
- Cambios en la escritura.
- Acatisia, se dice de una falta de capacidad de estar sentado sin moverse.
- Boca abierta, con dificultad para mantenerla cerrada.
Prevencion
En la actualidad, hay un estudio en marcha que parece demostrar que el consumo de café, disminuye el riesgo de padecer esta enfermedad. Sin embargo es conveniente que siga las siguientes recomendaciones:
- Reduzca el consumo de proteínas.
- Consuma almendras, nueces de Brasil, semillas de sésamo, pescado, garbanzos y lentejas.
- Colóquese prendas protectoras si su trabajo le exige tener contacto con químicos o metales.
- No tome vitamina B6 en suplemento, pues Contrarresta los efectos terapéuticos de la levodopa.
- Haga una dieta que consista en un 75 de alimentos crudos.
- No fume ni consuma alcohol.
- Haga ejercicios con regularidad.
- Tome suplementos de hierro (bajo prescripción) .
Diagnostico
El médico requerirá la historia clínica del paciente y realizará un examen neurológico para encontrar los síntomas característicos. Para confirmar el diagnóstico ordenará un TAC, que suele presentar lesiones típicas en el mesencéfalo. El examen de los reflejos osteotendinosos, es imprescindible para el diagnóstico, puesto que la osteoporosis puede producir actitudes musculares similares. También se realizarán análisis de sangre, punción lumbar y radiografías simples.
Tratamiento Ortodoxo
Para la enfermedad de Parkinson no existe curación. Por tanto, el tratamiento consistirá en la dosificación de fármacos convencionales, como la levodopa, un antagonista de la dopamina. Con ello se mejora la coordinación de movimientos. La amantadita se utiliza para tratar el temblor. A veces se asocian antihistamínicos, antidepresivos, bromocriptina, y otros medicamentos para tratar otros síntomas. En cada caso el tratamiento farmacológico será individualizado, según las carac­terísticas del paciente y los síntomas que predominen en cada caso.
Es muy recomendable realizar un programa de ejercicios físicos, dirigido por un fisioterapeuta, así como el apoyo y tratamiento psicológico de la situación. En la actualidad se están llevando a cabo ciertos procedimientos quirúrgicos que modifican las alteraciones cerebrales; si el caso es muy intenso y no mejora con tratamiento, esta posibilidad debe de ser consultada con su especialista.
Para superar las dificultades al andar puede realizar los siguientes ejercicios: durante un cuarto de hora camine tramos cortos con los pies muy separados y dé media vuelta con lentitud. Efectuar este ejercicio varias veces al día. Otro ejercicio consiste en andar levantando las rodillas de manera exagerada. Si éstas estuvieran muy rígidas hay que dejar colgar las piernas durante media hora todas las noches.
Terapias como la acupuntura, el masaje y el yoga pueden ayudar a aliviar algunos síntomas de la enfermedad de Parkinson. Algunos profesionales de la salud han usado fitoterapia y terapias dietéticas, como suplemento de aminoácidos, ácidos grasos esenciales, antioxidantes, bioflavonoides, vitaminas A, C y E, selenio y zinc, suplementos de vitamina D, suplementos de calcio y magnesio para atacar la enfermedad de Parkinson. Los practicantes de la medicina ayurvédica, la medicina china tradicional, han empleado mucura pruriens para tratar esta enfermedad.
Plantas Medicinales para Parkinson
Ají
EL Ají o chile, tanto el dulce como el picante, era el condimento más apreciado por los mayas. Fue una de las primeras plantas que los españoles, después del Descubrimiento o Encuentro con América, se llevaron para Europa, donde rápidamente se extendió su consumo. - Todas las variedades de pimientos contienen el alcaloide capsicina (los picantes en mayor proporción), además de carotenos y vitaminas (especialmente la C). El ají picante, o chile, estimula la producción de jugos gástricos e intestinales, activando todos los órganos digestivos. - Conviene a los que padecen de digestiones lentas o pesadas, a los que padecen de ptosis gástrica (estómago caído) y a los inapetentes. Pero siempre en pequeñas dosis, pues la capsicina que contiene puede provocar gastritis y enteritis. - Aplicado externamente, el ají picante, o chile, es rubefaciente (irrita la piel y las mucosas) y revulsivo, por lo que atrae la sangre hacia la piel y así descongestiona los órganos y tejidos internos. Por ello se utiliza en el reuma, lumbago, tortícolis y dolores musculares. - La pulpa machacada actúa como un poderoso rubefaciente, útil en caso de resfriados bronquiales, como pectoral y para hacer aplicaciones sobre las articulaciones doloridas en los procesos artrósicos. - Las aplicaciones de hojas de ají en forma de fomentos son útiles en las picaduras de alacrán o de serpientes, y también en las hemorroides. - Aplicado directamente sobre las muelas cariadas es un excelente analgésico.
Metodo de preparación
Polvos Medicinales
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