Publicado hace Hace 5 meses por Guillermo Angarita | 170 lecturas
Sistema inmunitario: Inmunoglobulinas; Valores normales, significados anormales

Sabremos que nuestro sistema inmunitario está en forma si superamos con éxito la próxima epidemia de gripe. En el organismo tenemos 20.000 millones de inmunocélulas entrenadas para entrar en acción en estas emergencias. Si están alerta y son fuertes, como mucho tendremos un leve resfriado; si son débiles caeremos enfermos. Las células del sistema inmunitario son glóbulos blancos (leucocitos) que se originan en la médula ósea. Dado que posteriormente se les encuentra también en los ganglios linfáticos, reciben igualmente el nombre de linfocitos. En determinadas zonas se especializan.

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Los linfocitos B se especializan en la médula ósea (en inglés: bone marrow). En caso de alerta generan armas específicas contra cada tipo de invasor, llamadas anticuerpos o inmunoglobulinas. El resto de la población de linfocitos, los linfocitos T, están en el timo y se preparan para la defensa: aprenden a distinguir entre amigos y enemigos y a organizar sus fuerzas. Una vez a punto, son más de 5.000 millones los linfocitos T que están constantemente listos para intervenir.

Puntos débiles

Existen muchas enfermedades cuyo origen está en las anomalías de este juego estratégico de las inmunocélulas:

- El número de linfocitos no es suficiente para enfrentarse simultáneamente a todas las tareas que se les presentan (infecciones, daños causados por antibióticos).

- Existe una carencia congénita de hemoglobina (inmunodeficiencia hereditaria).

- Algunos elementos extraños inofensivos (polen, alimentos, etc.) son detectados como enemigos (alergias).

- Los macrófagos no digieren completamente a los intrusos y se pueden producir enfermedades del complejo inmunológico.

- Si se produce una sobrecarga del sistema inmunitario puede llegar a atacar a los tejidos propios (enfermedades autoinmunológicas, como el reuma).

IMPORTANTE

Las defensas están en peligro

Para sufrir una inmunodeficiencia no es necesario haber contraído el SIDA. Si presenta alguno de estos síntomas es señal de que sus defensas no dan abasto:

• Resfriados frecuentes, o una gripe que no acaba de irse.

- Frecuentes ampollas de herpes en la boca.

• Frecuentes infecciones por hongos en la garganta o en el intestino.

• Alergias.

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Enfermedades autoinmunológicas

En algunas personas, y por causas aún no del todo claras, el sistema inmunitario ataca a sus propios tejidos produciendo infecciones crónicas que lesionan órganos, nervios o articulaciones. Entre estas enfermedades autoinmunológicas tenemos la esclerosis múltiple, enfermedades reumáticas, lupus eritematoso y determinadas patologías que afectan a la tiroides, la sangre, los riñones y los nervios. Los análisis clínicos son el primer paso para identificar un ataque del sistema inmunitario contra el propio organismo. Por ejemplo, en el caso de enfermedades reumáticas se emplea el indicador de sangre Antids-DNS y el ANA (anticuerpos antinucleares), en el caso de enfermedades hepáticas se emplea el AMA (anticuerpos antimitocondriales). Si el nivel de estos y otros indicadores es muy elevado lo más probable es que se deba a una enfermedad autoinmune. En ese caso hay que realizar más análisis.

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Reuma

Empieza con dolores o inflamaciones ocasionales en las articulaciones de los dedos de las manos y de los pies. Luego se aprecian los mismos síntomas en las rodillas, los codos y los hombros. Las articulaciones se deforman y se anquilosan. Las culpables de la artritis reumática son las propias inmunocélulas: atacan a las células de los tejidos internos de las articulaciones y generan unas inflamaciones crónicas. Cuando se sospecha de una afección reumática se efectúa un análisis de sangre para determinar los factores reumáticos (FR). Son anticuerpos que atacan a la inmunoglobulina propia (IgG). Por desgracia, un nivel bajo tampoco implica que haya que excluir la probabilidad de una afección reumática.

Análisis de laboratorio

Existen muchas pruebas para comprobar la acción de los anticuerpos. Pero el valor de algunas de ellas no es muy seguro, porque no se sabe a ciencia cierta si las células se comportan igual en los tubos de ensayo que en la sangre. Se comprueba la actividad de los linfocitos y los macrófagos. Veamos cuáles son algunas de las pruebas más comunes:

Prueba del tampón

Sirve para determinar la velocidad de reacción de los anticuerpos. Mediante una especie de tampón se aplican en la piel bacterias y hongos «desactivados». La velocidad con que se produce la reacción cutánea (enrojecimiento, inflamación) sirve como indicación de las alteraciones.

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Inmunoglobulinas

Se puede determinar la concentración de inmunoglobulinas (anticuerpos), individuales o en total, tanto en la sangre como en los fluidos corporales. Son especialmente importantes las concentraciones de las inmunoglobulinas IgG, IgA, IgM e IgE.

Inmunoglobulina G (lgG)

Los anticuerpos IgG aparecen en gran número cuando se produce una infección como armas de reserva. Su presencia suele indicar que se ha superado la infección, pero también puede señalar infecciones crónicas.

Intervalo de referencia de la inmunoglobulina G (IgG)

• 700-1.600 mg/dl

en suero de personas adultas

Nivel de IgG demasiado alto

- Infecciones crónicas.

- Cirrosis hepática.

Nivel de IgG demasiado bajo

• Infecciones víricas como rubéola, paperas.

- Enfermedades de los riñones.

- Diabetes.

- Fumar

- Leucemia, cáncer

- Inmunodeficiencia congénita.

Inmunoglobulina A (lgA)

Las globulinas IgA vigilan las mucosas del cuerpo.


Intervalo de referencia para inmunoglobulina A (IgA)

• 70-500 mgJdl

en suero de personas adultas

Nivel de IgA demasiado alto

- Infecciones de las mucosas.

- Enfermedades hepáticas.

- Enfermedades gastrointestinales.

• Plasmocitoma (cáncer de las células que generan las inmunoglobulinas).

Nivel de IgA demasiado bajo

- Heridas.

- Carencia congénita de IgA.

- Inmunoglobulina M (lgM)

- La presencia de anticuerpos IgM señala una infección reciente.

Intervalo de referencia de inmunoglobulina M (IgM)

• 40-230 mg/dl

en suero de personas adultas

Nivel de IgM demasiado alto

- Infección aguda.

• Agravamiento agudo de una infección crónica.

- Enfermedades autoinmunes.

- Inmunodeficiencia congénita.

- Plasmocitoma.

Nivel de IgM demasiado bajo

• Convalecencia después de una in­fección.

• Inmunodeficiencia congénita.

Inmunoglobulina E (lgE)

Las IgE son anticuerpos especializados en combatir parásitos y alergias.

Intervalo de referencia de la inmunoglobulina E (IgE)

• hasta 150 U/l (1U = 2,4 ng)

en suero de personas adultas

Nivel de IgE demasiado alto

- Alergias instantáneas.

• Infestaciones por gusanos y otros parásitos.

• Neurodermitis (nivel de IgE muy elevado).

• Tumores (como cáncer de pulmón).

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