Publicado hace Hace 1 años por Guillermo Angarita | 3628 lecturas
Secretos mágicos para proteger su hogar

Desprenderse de lo que no sirve

Las casas que están llenas de objetos inservibles nunca serán el hábitat de personas prósperas, porque quien no da, no recibe. Esa es una ley natural inexorable. Por eso el primer ritual de limpieza es empezar a despo­jarse y a despojar a la vivienda, al local comercial y al au­tomóvil de lo que le es inútil y a otros puede servirle.

El no dar traba el equilibrio energético. El que no se desprende de lo viejo no puede recibir cosas nue­vas. El desprenderse sirve para abrir un canal que hace que luego se reciba Son los primeros secretos de limpie­za de casas, locales y autos que hay que tener en cuenta.

Hay que tratar de mantener la casa ventilada, limpia, ordenada y en lo posible en ella debe predomi­nar el blanco. Los colores oscuros y la falta de luz atraen energías negativas.

Cuando se busca energía para un lugar, no hay que explorar el terreno mágico para encontrar un alivio circunstancial. Esto no sirve. Es tan limitado como tomar un helado de chocolate para aliviar la sed. La búsqueda debe ser tomada como un camino que se emprende de aquí en adelante y para siempre. De lo contrario, se es­tará trabajando con energías que en cualquier momento pueden volverse en contra de la persona.

Si no es posible luchar contra la onda negativa general de una casa, porque allí viven muchas personas, y no todos comparten estos puntos de vista, al menos hay que asegurarse que exista un lugar limpio de ener­gías impuras. Esto se llama recinto armonizador o bien cuarto propio. Allí la persona puede vivir y desarrollarse en plenitud, según las reglas de las fuerzas positivas.

En algunos casos, la limpieza de una casa, ne­gocio o auto consiste simplemente en deshacerse de un fantasma. O para decirlo en términos más amables, en tratar de que un alma que vaga entre dos dimensiones alcance el descanso eterno. Puede ser una tarea poco grata, pero a lo largo de los siglos ha sido necesario que los que pertenecemos al reino de los que viven ayuden a los que han muerto a hallar la paz.

 

Listado básico de contaminantes de hogares

1- Objetos rotos, sin importar que sean nuevos o anti­guos, aunque estén pegados.

2- Objetos decorativos de plástico, ya que generan ma­las vibraciones ambientales.

3- Objetos de mar, tales como caracoles, valvas, hipo­campos o estrellas de mar.

4- Objetos como copas, vasos, tazas, platos, cubiertos y sillas en número trece.

5- Objetos en exceso.

6- Exceso de objetos o elementos decorativos negros, ya que son negativos.

7- Exceso de marcos, soportes o pies, para apoyar pin­turas, plantas o esculturas.

8- Cuadros con montañas, dado que hacen propender a los sueños quiméricos.

9- Pisos plastificados, de linóleo o con alfombras sinté­ticas, ya que desarmonizan.

10- Paraguas abiertos.

11- Amuletos desconocidos, de los que no se sabe su simbolismo real.

12- Cuadros o expresiones artísticas pintadas o concebi­das en estado de trance.

13- Pirámides mal orientadas o en exceso.

14- Cuadros, relojes, crucifijos u objetos en general sobre la cabecera de la cama.

15- Techos de paja, caña o barro, en lo que se refiere a su cubierta externa.

16- Asientos enfrentados, dado que generan peleas, so­bre todo en el comedor.

17- Estatuas de algún artista que nunca haya podido es­culpir un desnudo.

18- Cuadros colgados frente a espejos.

19- Ópalos, sobre todo sin son azules, rojos o negros, ya que traen pérdidas.

20- Zapatos sobre la mesa, ya que intoxican el mueble y presagian pérdidas graves.

21- Cisnes u objetos que los representen.

22- Pájaros enjaulados, ya que su sufrimiento queda impregnado en el lugar.

23- Monos.

24- Víboras.

25- Animales disecados, ya sea embalsamados o conser­vados en formal.

26- Plantas y flores secas, aunque se las guarde dentro de un libro.

27- Plantas de exterior puestas en interior y viceversa, ya que dan mala onda.

28- Cactus, dado que vibran negativamente.

29- Clavel del aire.

30- Plantas espinosas en general.

31- Arboles o arbustos con procesos artificiales, ni siquiera bonsai.

32- Moreras con arañas.

33- Más de dos potus, ya que son plantas vampiro.

34- Vino agrio, a menos que se lo use específicamente como vinagre.

35- Campanas que hayan sido usadas por otros para hacer hechizos.  

36- Ungüentos y pomadas que hace tiempo no se usan.

37- Platos chinos.

38-  Regalos que provienen personas que tienen malas in­tenciones o envidia.

39- Pelotas que hayan sido bendecidas en templos.

40-  Muebles de madera vieja, resquebrajados o derrui­dos, si no se restauraron.

41- Muebles de caña, mimbre o junco, ya que son mate­riales impuros.  

42-  Bebidas alcohólicas regaladas por personas que siem­pre están ebrias.

43- Ropa que haya sido usada para llevar luto.

44- Nada que se haya comprado un martes, dado que es un día negativo.

45- Perlas naturales, dado que simbolizan lágrimas, en­fermedad y muerte.

46- Pañuelos rotos o que se han usado para enjugar lá­grimas de duelo o tristeza.

47- Cintas, fajas y crepones de velatorios, que marcan la continuidad de la pena.

48- Papeles o escritos que mantengan vivos el dolor o la pérdida.

49- Armas de fuego, tanto para decoración como para usadas, y menos cargadas.

50- Basuras y desechos en general. No deben permane­cer más de un día.

51- Objetos fetiches, donde habite un espíritu que tenga poseído a su dueño.

52- Productos alimenticios vencidos o en mal estado, que contaminan despensas.

53- Fotos de situaciones o seres no queridos, que remitan a hechos desgraciados.

54- Imágenes, máscaras, estatuas o fotos desconocidas.

55- Máscaras con figuras extrañas, fantasmagóricas, de ángeles o demonios.

56- Camisas con puños y cuello imposibles de despercu­dir.

57- Elementos bautizados con uno de los nombres del demonio.

58- Lámparas, placas, piedras u objetos que hayan pertenecidos a cementerios.

59- Cristales deteriorados, golpeados, rajados o astillados. Incluso vasos o copas.

60- Cenizas de familiares o seres queridos.

61- Demasiados apararos electromagnéticos, más allá de lo necesario.

62- Cristales que hayan sido expuestos a la energía de cualquier sitio.

63- Imanes de procedencia desconocida.

64- Ropa sin uso, antigua, pasada de moda, gastada o sólo porque no gusta.

65- Zapatos que no se usan o están rotos. Hay que tirarlos y antes cortajearlos.

66- Relojes rotos o que no funcionan, porque frenan los proyectos y los deseos.

67- Alhajas antiguas, por más que sean valiosas, salvo que se las "limpie".

68- Joyas que hayan pertenecido a personas con problemas de salud.

69- Joyas robadas o de procedencia dudosa, o cuya his­toria no se conoce.

70- Elementos ortopédicos que ya no se usan, como sillas de ruedas o bastones.

71- Cunas o moisés, después que el chico crece, salvo que se piense en más hijos.

72- Objetos oxidados

73-  Objetos metálicos partidos, como cuchillos, tijeras o elementos filosos.