Publicado hace Hace 4 meses por Guillermo Angarita | 141 lecturas
Remedios para el trastorno obsesivo-compulsivo o TOC

El trastorno obsesivo-compulsivo es un tipo de trastorno de ansiedad caracterizado por pensamientos, impulsos o imágenes repetitivos y agobiantes, que son intensos, amenazantes, absurdos o inhabituales.

Estos pensamientos van seguidos por actuaciones ritualizadas que suelen ser raras e irracionales. Estas acciones rituales, conocidas como compulsiones, ayudan a reducir la ansiedad producida por los pensamientos obsesivos de la persona. A menudo, se describe como la «enfermedad de la duda», y la persona que la padece suele saber que los pensamientos obsesivos y las compulsiones son irracionales, pero, por otra parte, teme que sean ciertos.

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Aproximadamente 1 de cada 40 personas presenta un trastorno obsesivo-compulsivo en algún momento de su vida. Esta alteración es entre dos y tres veces más frecuente que la esquizofrenia o la psicosis maníaco-depresiva, y afecta a hombres y mujeres de todos los grupos étnicos, edades y niveles sociales.

Los síntomas son tan agobiantes que las personas afectadas suelen esconder sus temores y rituales, pero no pueden evitar actuar según ellos. A menudo, son incapaces de decidir si sus temores son reales y necesitan actuar de una forma patológica.

La mayoría tienen obsesiones y compulsiones, pero en ocasiones sólo una de ellas. El grado de interferencia de este trastorno con la vida diaria también es variable. Algunas personas apenas lo padecen, mientras que otras encuentran que las obsesiones y las compulsiones son profundamente traumáticas e invierten una gran cantidad de tiempo cada día.

Las obsesiones son pensamientos intrusos e irracionales que van apareciendo de pronto en la mente de la persona, por ejemplo: «Mis manos están sucias, debo volvérmelas a lavar». Las obsesiones típicas incluyen el miedo a la suciedad, los gérmenes, la contaminación y los impulsos violentos o agresivos; otras son la sensación de ser responsable de la suciedad de los demás o un miedo irracional a atropellar a un peatón con el automóvil. Las obsesiones adicionales pueden incluir sentimientos religiosos excesivos o pensamientos sexuales agobiantes.

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La persona necesita confesarse con frecuencia a un consejero religioso y puede temer llevar a la práctica sus pensamientos sexuales de una forma hostil. Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo se preocupan mucho por el orden y la simetría o son incapaces de desechar o tirar las cosas. Las compulsiones incluyen rituales repetitivos, como un lavado excesivo (especialmente las manos o el baño), limpieza, probar y tocar, contar, arreglar o acumular cosas.

Cuando la persona realiza estos actos, se siente temporalmente mejor, pero este sentido de satisfacción o de cumplimiento no dura demasiado tiempo después de la realización del acto. A menudo, cree que, si no realiza el ritual, ocurrirá algo terrible. Aunque estas compulsiones pueden aliviar temporalmente el estrés, el alivio a corto plazo tiene un alto precio -tiempo invertido en repetir las acciones compulsivas y una interferencia a largo plazo con la vida cotidiana-.

La diferencia entre el trastorno obsesivo-compulsivo y otras conductas compulsivas es que, mientras que las personas con problemas con el juego, que comen en exceso o abusan de sustancias pueden parecer compulsivas, estas actividades también producen placer en cierta medida. Las compulsiones del trastorno obsesivo-compulsivo, por otro lado, nunca son placenteras.

El trastorno obsesivo-compulsivo se relaciona a veces con otros trastornos, como la urgencia continua de tocarse el cabello (tricotilomanía), el miedo a tener una enfermedad grave (hipocondría) o la preocupación por los defectos imaginados con el desorden del aspecto personal (dismorfia personal).

Algunas personas con trastorno obsesivo-compulsivo también sufren síndrome de Tourette, una enfermedad en que predominan los tics nerviosos y las vocalizaciones poco adecuadas (como los juramentos). El trastorno obsesivo-compulsivo suele asociarse a depresión y otros trastornos de ansiedad.

Aunque nadie lo sabe con seguridad, la investigación sugiere que la tendencia a desarrollar un trastorno obsesivo-compulsivo es hereditaria. Existen varias teorías detrás de la causa del trastorno obsesivo-compulsivo. Algunos expertos creen que está relacionado con un desequilibrio químico que produce un problema de comunicación entre la parte frontal del cerebro (lóbulo frontal) y las partes más profundas responsables de la conducta repetitiva.

La investigación ha demostrado que el córtex orbital localizado por debajo del lóbulo frontal del cerebro está hiperactivo en los pacientes con un trastorno obsesivo-compulsivo. Este puede ser un motivo de la sensación de alarma que empuja al paciente a las acciones repetitivas compulsivas. Es posible que estas personas experimenten una hiperactividad profunda en el cerebro que haga que las células queden atascadas, de la misma forma que una transmisión bloqueada en un coche lesiona los engranajes.

Esto puede desarrollar un pensamiento rígido y movimientos repetitivos, que son frecuentes en el trastorno. El hecho de que los fármacos que incrementan los niveles de serotonina (producto químico del cerebro asociado a las emociones) en el cerebro reduzcan los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo puede indicar que, en cierto grado, está relacionado con los niveles de serotonina en el cerebro.

Recientemente, los científicos han identificado una curiosa relación entre los episodios infantiles de faringitis y el desarrollo de trastorno obsesivo-compulsivo. Parece que, en algunos sujetos vulnerables, los anticuerpos antiestreptocócicos atacan una determinada parte del cerebro. Los anticuerpos son sustancias que produce el cuerpo para luchar contra diversas enfermedades específicas. Este ataque da lugar al desarrollo de un lavado excesivo o una fobia a los gérmenes.

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Una fobia es un miedo intenso e irracional; en este caso, es el miedo a la enfermedad producida por los gérmenes presentes en los objetos que habitualmente se manipulan. Estos síntomas suelen desaparecer con el tiempo, pero algunos niños con infecciones repetidas pueden acabar desarrollando un trastorno obsesivo-compulsivo. El tratamiento con antibióticos ha disminuido los síntomas de este trastorno en algunos niños.

Si una persona tiene un trastorno obsesivo-compulsivo, existe un 25% de probabilidades de que otro miembro de su familia también lo padezca. Parece que el estrés y los factores psicológicos empeoran los síntomas, que habitualmente aparecen durante la adolescencia o la juventud.

Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo se sienten avergonzadas de su problema y, a menudo, intentan ocultar sus síntomas, lo que puede impedir la búsqueda de tratamiento. Tal vez son muy hábiles para mantener su problema oculto a familiares y amigos, por lo que muchos no consiguen la ayuda que necesitan hasta que las conductas están profundamente integradas en sus hábitos y son difíciles de cambiar.

Como resultado de esto, la enfermedad no se diagnostica. Con demasiada frecuencia pasa más de una década entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico y tratamiento adecuados.

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Curase usted mismo con remedios populares

- Verter 1 cucharada de hipérico o hierba de san Juan en una taza de agua y hervir por 5 minutos.  Tapar y dejar refrescar.  Colar y tomar 1 taza al día.  Este es uno de los remedios naturales más recomendados en casos del TOC y en los estados de ansiedad y depresión. Parece ser que afecta a los niveles cerebrales de serotonina de la misma forma que los antidepresivos inhibidores de la recaptación selectiva de serotonina.

- Verter en una taza de agua que esté hirviendo. un puñado de semillas de sésamo  Cubrir y dejar refrescar.  Filtrar y beber a diario

- Lavar, picar y hervir  en una taza una raíz de ginseng durante 7 minutos.  Cubrir y dejar refrescar. Beber 1 taza a diario.

- Tomar remedios de flores de Bach como mostaza, genciana, cerasifera, olivo y olmo.

- Consumir remedio homeopáticos como Arsenic album, Lachesis, Natrum mur y Pulsatilla.

Recomendaciones

La terapia cognitivo-conductual enseña a las personas con TOC a enfrentarse a sus temores y a los pensamientos obsesivos, haciendo el esfuerzo de resistir y evitar las actividades que habitualmente causan ansiedad sin realizar los rituales compulsivos tranquilizadores.

En ocasiones, su ansiedad disminuye. Las personas capaces de alterar sus patrones de pensamiento de esta forma pueden disminuir su preocupación con los rituales compulsivos. Al mismo tiempo, reorientan su atención a otras cosas, por ejemplo a una adicción lúdica.

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