Publicado hace Hace 10 dias por Guillermo Angarita | 57 lecturas
Remedios para bradicardia o pulso bajo

Usamos el término bradicardia para referimos a la presencia de una frecuencia cardiaca inferior a 60 latidos por minuto (lo normal es entre 60 y 100, en el adulto).

Como veremos después, en determinadas situaciones puede resultar deseable que nuestro corazón lata a una frecuencia baja. Por ejemplo, tras padecer un infarto de miocardio, conviene no “estresar” al corazón (que trabaje lento, y no consuma más energía de la necesaria). Un buen símil, en este sentido, es el motor de un coche viejo.

Pero existen algunas situaciones, que causan también bradicardia, y que no son tan “interesantes” ni convenientes para el bienestar corporal.

En algunos casos especiales es incluso normal que se dé esta circunstancia: atletas que han entrenado correctamente, y desde hace muchos años, pueden tener una bradicardia como ritmo normal en ellos.

Evidentemente, en este caso no hablaremos de patología. Es clásico el ejemplo del ciclista con un ritmo cardíaco en reposo incluso inferior a 40 latidos por minuto. Esto les otorga cierta ventaja, pues tienen más trayecto (más margen, por así decirlo) hasta llegar al máximo de su frecuencia cardíaca tolerada, lo que no deja de ser un seguro de vida.

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Cuando sí existe un trastorno de fondo

Múltiples enfermedades que afectan al corazón, como los bloqueos del ritmo, problemas valvulares, determinadas cardiopatías isquémicas generan una bradicardia. Es curioso, por ejemplo, que tras haber padecido un infarto de miocardio de la zona inferior del corazón, la frecuencia cardíaca caiga hasta una bradicardia. De todas formas, no siempre son las primeras entidades a descartar.

Una glándula tiroides “lenta”, es decir, un hipotiroidismo. Se acompaña típicamente de una frecuencia cardíaca inferior a 60 latidos por minuto (es cierto que no ocurre siempre, pero es muy típico de esta entidad).

Un tumor, una hemorragia o la presencia de líquido en el cráneo que provoca un aumento de la presión dentro de la cavidad craneal.

Algunas infecciones. Por ejemplo la brucelosis o la fiebre tifoidea, también pueden dar lugar aúna bradicardia. En estos casos, los síntomas típicos de la infección nos orientan sobre la causa.

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Curase usted mismo con remedios naturales

- Hervir 40 g de flores de espliego durante 5 minutos en 1 litro de agua.  Pasado ese tiempo, colar y verter sobre 15 g de orégano y 25 g de mayorana. Tapar y dejar en infusión 10 minutos, colar, distribuir en 8 partes a tomar en 4 días, a razón de 2 veces diarias, durante 4 días consecutivos; descansar 2 días y repetir el proceso 6 veces seguidas, es decir, 24 días en total.

- Hervir en 2 litros de agua hasta reducir a 1 litro 40 g de trébol de agua y 80 g de equiseto menor.  Colar y dejar refrescar.  Colar y tomar a lo largo del día.    Este remedio actúa sobre el sistema vascular y muscular.

- Verter 40 g de agripalma y 60 g de marrubio en un litro de agua y hervir por 10 minutos.  Retirar del fuego y distribuir en 8 partes a tomar en 4 días, a razón de 2 veces diarias, durante 16 días consecutivos; descansar 8-10 días y tomar de nuevo otros 16 días.   Este remedio actúa sobre la debilidad cardíaca con enlentecimiento del pulso.

- Hervir durante 5 minutos 1 litro de agua y añadir 40 g de cúrcuma y 40 g de agripalma y dejar hervir de nuevo durante 5 minutos más, colar, distribuir en 8 partes a tomar en 4 días, a razón de 2 veces diarias, durante 16 días consecutivos; descansar 8 días y tomar de nuevo otros 16 días.

- Verter en una botella que contenga 1 ½ taza de vino blanco, 1/4 taza de hojas y tallos de perejil junto con 1 cucharadita de vinagre de sidra de manzana.  Dejar en maceración por 2 semanas con la botella herméticamente cerrada en un sitio oscuro.  Tomar 1 cucharadita 3 veces al día.

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Sabías que…

A los mayores de 60 años podrían protegerles. Aunque normalmente “asusta” que el corazón vaya demasiado lento, un estudio publicado en la revista digital del “American Journal of Cardiology” asegura que, si el pulso lento o bradicardia no presenta síntomas, las personas de más de 60 años con menos de 55 latidos por minuto (Ipm) tendrían una mortalidad más baja que aquellos con una frecuencia cardiaca normal.

La bradicardia puede aparecer en la apnea del sueño.  Entre los médicos esta situación se conoce como Apnea Obstructiva del Sueño (AOS) y se caracteriza porque durante el descanso nocturno se producen paradas respiratorias en las que el organismo de esa persona no recibe oxígeno. Ser roncador habitual puede estar indicando, también, que eso ocurre.

Lo que suele hacer el organismo ante esa situación (ante la falta de oxígeno) es responder de una manera “inteligente”, ya que hace que los pequeños vasos sanguíneos se cierren parcialmente para que fluya mejor la sangre a otras zonas y proteger mejor los órganos “más nobles”: el corazón y el cerebro.

Lógicamente, todo ese mecanismo — que no deja de ser una protección— provoca un pulso lento, una bradicardia para que el músculo cardiaco no llegue a demandar más sangre del que está recibiendo en esos momento. Pero puede convertirse en un problema más serio si la apnea o parada respiratoria es larga.