Publicado hace Hace 7 meses por Guillermo Angarita | 500 lecturas
Fresa

FRESA (Fragraria chiloensis duchesne)

Hay una gran variedad de especies, aunque se abre camino con gran rapidez el fruto grande generalmente llamado fresón. La razón es clara: su cultivo es menos delicado y su fruto mayor, por lo cual resulta más rentable.

El fresón es una hibridación de otras espe­cies y aunque tenga mayor presencia en el mercado no tiene ni el sabor ni el olor de la fresa. Pese a la creencia popular, el atractivo a la vista de la fresa está en relación inversa a su sabor. Una fresa roja, brillante, posiblemente es menos sabrosa que una fresa muy pequeña, de peor aspecto pero mucho más aromática.

La forma de la fresa nos hace pensar en el corazón, a simple vista, presenta unos puntos amarillentos dispuestos alrededor, en forma geométrica y armoniosa. Existen más de 900 especies, se dividen en dos gran­des grupos: los fresones, que se cultivan en Europa y las frutillas, que son las fresas americanas.

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A- Propiedades medicinales

Los diabéticos pueden aprovechar las virtudes refrescantes y diuréticas de la fresa, ya que sus azúcares no perjudican a estas personas. Se recomienda para prevenir infecciones, ciertos tipos de cáncer, las enfermedades del corazón, los accidentes cerebrovasculares, la hipertensión arterial y los síntomas de la menopausia. Esta fruta es excelente dentífrico y previene la acumulación de sarro en los dientes. Es laxante natural, promueve la producción de orina, aumenta la eliminación del ácido úrico y fomenta el metabolismo normal del hígado, las glándulas endocrinas y el sistema nervioso. También se utiliza para tratar las afecciones renales, el reumatismo, los trastornos de la glándula tiroides y algunos casos de gastritis y afecciones de las vías biliares. La infusión de hojas secas va bien con la gota, la cistitis, los problemas digestivos y el mal aliento. Es sedante y calma los nervios.

Los frutos se pueden añadir a mascarillas faciales o lociones limpiadoras para tonificar los poros de la piel. Es astringente y tonificante. Una mascarilla de fresas trituradas refresca de inmediato las quemaduras leves y solares.

B- Valor nutritivo

La fresa es una fruta que contiene mucho jugo, contiene 90% de agua, de celulosa, de hierro, de vitaminas B, C, E, K, A y PP, sodio, silicio, calcio y azufre, magnesio, potasio, manganeso, biotina, cloro, y aporta solamente 40 calorías por 100 gramos de fruta. Posee además phytosterol y polyphenol, compuestos que poseen una acción antibacterial y, glutathione, un antioxidante y anticancerígeno.

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C- Preparación y empleo

1- Frescas: Las fresas frescas conviene lavarlas justo antes de ser consumidas. Combinan bien con la manzana, con el jugo de naranja, con los cereales y con el yogur.

2- Batido de fresas: Se prepara triturándolas junto con zumo de naranja, leche descremada o de soja.

3- Mermeladas y compotas: Conservan casi todos los nutrientes y principios activos de las fresas frescas, aunque pierden vitamina C.

Constituyen una forma de consumirlas fuera de su temporada de cosecha, con el inconve­niente, sin embargo, de su elevado contenido en azúcar (un 50%).

4- Congeladas: Son cada vez más popula­res; ya que de este modo se hallan disponibles todo el año y prácticamente en todas partes. Congeladas, las fresas suelen contener menos azúcar que en mermeladas (0%-20%), y conservan mejor sus nutrientes y principios activos, la vitamina C inclusive.

D- La composición de las fresas, así como sus acciones antioxidantes y alcalinizante, las hacen especialmente indicadas en los siguientes casos:

• Arteriosclerosis: Las fresas, al poseer esa gran capacidad antioxidante, gracias a la cual neutralizan el efecto de los radicales libres, constituyen un medio eficaz para evitar la arteriosclerosis (depósito de colesterol en las paredes de las arterias, con posterior endurecimiento y estrechamiento). A ello contribuye además su carencia en grasa y en sodio, los dos principales enemigos de la salud arterial, así como su riqueza en potasio, mineral que evita la hipertensión arterial.

El consumo habitual de fresas durante la primavera y primeros meses del verano contribuye a prevenir la arteriosclerosis y a evitar su progresión. No deben faltar en la dieta de los que han sufrido un infarto de miocardio o padecen de angina de pecho, así como cuando hay falta  de riego en las arterias cerebrales o en las de los miembros inferiores.

• Exceso de ácido úrico: Las fresas son diuréticas (aumentan la producción de orina) y facilitan la eliminación de ácido úrico con la orina, debido a su efecto alcalinizante. Por ello se recomiendan en caso de gota y de artritis úrica.

• Estreñimiento: Debido a su riqueza en fibra vegetal de tipo soluble, las fresas facilitan el tránsito intestinal. Las fresas descongestionan la circulación venosa en el sistema portal (venas del vientre), por lo que convienen en caso de hemorroides, ascitis (líquido en el abdomen) y afecciones hepáticas como la hepatitis crónica y la cirrosis.

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E- CONSEJOS ÚTILES ...

- Se recomienda para la artritis consumir al desayuno 500 g de fresas, mezclándolas con miel de abejas durante un mes.

- Decoración general (diurética, intestinal y digestiva): hervir 2 g de rizoma seco en una taza de agua. Filtrar, endulzar y beber enseguida. Tomar tres dosis diarias. La misma preparación pero tibia se emplea en gárgaras para la inflamación de la boca o garganta.

- Compresa dérmica: machacar algunas hojas frescas y aplicarlas sobre la piel en casos de enrojecimiento provocado por el sol, el frío o el viento.

- Para combatir el reumatismo: Tomar jugo de fresa y para su elaboración se debe seleccionar cuatro fresas grandes o siete pequeñas. Se lavan bien y se colocan con dos tazas de agua (en su lugar puede utilizar leche) en una licuadora por 5 minutos. Se toma una vez al día preferiblemente por la mañana.

- Para las quemaduras solares Machacar fresas con suero de leche para obtener una crema para eliminar los enrojecimientos y escozores provocados por el exceso de rayos solares.

- Para los sabañones Hacer una cataplasma de fresas y aplicar directamente sobre sabañones y grietas calma el dolor de inmediato.

- Contra el dolor y las hemorragias menstruales Tomar tres veces al día una infusión de 15 g de hojas de fresa y 15 g de flores de manzanilla.

- Para fortalecer las encías y eliminar gradualmente las manchas dentales. Machacar dos fresas grandes y extender la pulpa sobre un cepillo suave para limpiar dientes y encías.

- Para la piel seca con tendencia a arrugarse con facilidad: Machacar varias hojas de la fresa y aplicar sobre la piel dos veces por semana

- Contra el cansancio Colocar 20 g de hojas secas de fresa, 5 g de hojas de salvia y 5 g de melisa en 1 litro de agua hirviendo. Retirar del fuego y dejar reposar diez minutos. Colar y beber una taza cada tres horas.

- Para adelgazar la cara especialmente mejillas, mofletes o cachetes: Machacar 4-5 fresas y después mezclarlas con 1 cucharada de aceite de oliva y 2 cucharadas de miel hasta formar una pasta. Luego, aplicar en las mejillas con los dedos. Dejar puesta por 30 minutos. Lavar con agua fría. Repetir cada dos días para afinar las mejillas.

- Para desintoxicar el organismo: Colocar 3 fresas lavadas y partidas en la licuadora junto con una remolacha o betabel, también lavada y picada, y un poco de agua.  Licuar por unos instantes y tomar, en ayunas, todos los días por una semana.

- Para un cabello sedoso: Mezclar 1 vaso de leche de coco, 1 taza de fresas maduras, y 4 cucharadas de avena molida.  Si desea puede utilizar la licuadora para lograr una mezcla más integrada.  Aplicar sobre el cabello y dejar puesta por 30 minutos. Luego retirar con agua fría.

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- Así curan las fresas

Parece como si las fresas se hubieran descubierto hoy de nuevo como «medicamento» en la lucha contra la hiperacidez. Al menos es lo que indican los minerales que presenta. Contienen, además, vestigios de ácido salicílico, que se utiliza también como medica­mento contra la gota y el reuma de las articulaciones.

Pero no acaba ahí. Las fresas son un verdadero milagro en la aniquilación de los gérmenes patógenos. Es lo que han descubier­to científicos canadienses que mezclaron en un tubo de ensayo puré de fresas con virus de la polio, virus del herpes y virus de Cocksackie: los virus resultaron destruidos.

Quizás en este efecto esté el secreto de que las fresas también pro­tejan del cáncer y del infarto de miocardio. Es conocido que en el ori­gen de muchos de los tipos de cáncer también participan agentes patógenos. En cualquier caso, científicos estadounidenses averigua­ron que los que más fresas comían de sus 1.271 pacientes analizados, eran los menos amenazados por las enfermedades cancerosas

F- SABIA QUE ...

La fresa aparece mencionada por primera vez en un catálogo de plantas anglosajón del siglo X. Probablemente, el término inglés strawberry provenga del anglosajón streauberige, cuya raíz significa "esparcido", haciendo alusión a los largos estolones y al hábito de crecimiento desordenado de la planta.