Publicado hace Hace 9 meses por Guillermo Angarita | 834 lecturas
Ejercicios para practicar la Sexualidad Sagrada.

Por supuesto, el primer gran obstáculo será siempre convencer a nuestra pareja. Ahora bien, si después de leer estos artículos, el enfoque de la sexualidad sagrada ha pasado de ser algo meramente “interesante” y lo llegamos a comprender –aunque sea teóricamente- como algo "realmente importante”, “lógico” y “digno de poner en práctica”, entonces ha llegado el momento de plantearlo seriamente a nuestra pareja. Porque si algo se vuelve demasiado importante y esencial para ti, también debe serlo para tu pareja, sobre si se trata de algo que concierne a nuestras relaciones íntimas.

Lo importante es que tengas claro tu objetivo: cuando Colón se convenció de que la tierra era redonda, su convicción teórica fue tan grande que logró persuadir a otros y conseguir que se embarcaran con él en su aventura, a pesar de que -al igual que hoy en la sexualidad- las personas de esa época aún eran bastante cerradas y supersticiosas.

De esta forma, cuando uno ya se decide a probar el sexo sagrado, se topa con el primer gran pero, que por lo general lo ponen los hombres: ¿cómo controlar el orgasmo y evitar eyacular? y, lo más importante, ¿cómo hacer que la práctica sea satisfactoria?

A continuación daremos algunos ejercicios y técnicas que nos permitirán entrenar la capacidad del cuerpo para llevar a cabo la práctica de la sexualidad sagrada.

Para contextualizar mejor los distintos ejercicios, diremos que en general, el éxito de la práctica depende de tres cosas:

- Desarrollo de la Fuerza Sexual
- Desarrollo de la Sensibilidad Sexual
- Aprender a hacer circular la energía sexual por el cuerpo.

1) La Fuerza Sexual: 


a.- Entrenamiento del Músculo Pubocoxígeo

Desarrollar la fuerza o la resistencia sexual se refiere más que nada a entrenar los músculos que nos permiten tener un mayor control de la energía sexual. El músculo más importante es el Músculo Pubocoxígeo (PC), el cual se extiende desde el hueso púbico al coxis por el suelo pelviano, tanto en hombres como en mujeres. La razón por la que muchos hombres sufren de eyaculación precoz y encuentran impensable poder mantenerse sin eyacular, es, en gran medida, porque su músculo PC no se halla desarrollado. Este músculo es el mismo que nos permite aguantar la orina, por lo cual es perfectamente apto para contener y regular los impulsos que ordinariamente nos llevan a la descarga orgásmica.

Cuando estamos haciendo el amor, debemos aprender a contraer y a soltar conscientemente este músculo, tal como un buen equitador sostiene las riendas de su caballo. Sabemos que las riendas no pueden estar siempre tensas al cabalgar (pues cansaría al caballo y entorpecería su marcha), pero eso no impide tenerlas bien sujetas para que con un pequeño “tironcito”, se conduzca al caballo. Y en caso de querer frenar, el jinete no se hará problemas en tirar fuertemente de las riendas. Ahora bien, si estas últimas están débiles y gastadas, o demasiado elásticas, puede que no cumplan bien su función. A través de esta metáfora podemos comprender lo que ocurre con el músculo PC: necesitamos que esté fuerte y a tono, porque así podremos conducir y frenar nuestros impulsos sexuales a la hora de hacer el amor.

Ejercicio para fortalecer el músculo PC:

1. Ejercicio I:

Toma asiento en una silla o piso, manteniendo (sin forzar) la espalda recta y la cabeza erguida. Coloca las manos sobre los muslos.
Fija tu atención en el punto medio entre los testículos y el ano (o en la entrada de la vagina en el caso de las mujeres)
Aprieta el músculo PC como si estuvieras conteniendo la orina. Toma aire por la nariz al apretar, retén (aire y músculo) por 3 segundos y suelta.
Mantén el resto del cuerpo relajado cuando hagas este ejercicio (sin apretar muslos, glúteos). Puedes apretar ligeramente el diafragma y los abdominales cuando retengas el aire.
Repite el ejercicio muchas veces.

2. Ejercicio II:

1. Cada vez que vayas a orinar, retén la micción las veces que puedas y luego continúa. Esta sencilla práctica te permite fortalecer el PC.

2. Para el mismo efecto contrae los músculos púbicos y cuenta hasta tres, después, relájalos y repite la acción diez veces. Seguidamente, contrae y relaja rápidamente a discreción. Si lo realizas varias veces por día tu músculo PC te permitirá afrontar el absoluto control eyaculatorio, y a las mujeres tener mayores sensaciones sexuales.

3. Ejercicio III:

1. Estando de pie, coloca la espalda contra una pared, pies paralelos y separados en el ancho de las caderas.
2. Flecta un poco las piernas, de modo que quedes como si estuvieras semi sentado en un piso imaginario. Lo normal en esta posición es que quede un espacio entre tus vértebras lumbares y la pared.
3. Cuenta hasta 3 y lleva la pelvis adelante, inhalando el aire y reteniendo unos pocos segundos. Nota como al hacer este movimiento con la pelvis, las vértebras lumbares van hacia atrás y quedan completamente apoyadas en la pared (desparece el espacio).
4. Luego exhala y suavemente devuelve la pelvis hacia atrás.

5. Repite el ejercicio varias veces, incorporando en él el apretar el músculo PC cuando la pelvis va hacia adelante.

 


6. Este ejercicio también lo puedes hacer de espaldas, como muestra la figura (a la izquierda)

4. Ejercicio IV (hombres)
Cuando un hombre está excitado (con erección) puede practicar colgándose un pequeño peso en la punta del pene (colgar una toalla, o diseñar una bolsita de género con una piedra dentro)
A continuación contraer y relajar el músculo muchas veces haciendo que el pene levante el peso en su punta.
Con la práctica se puede ir aumentando el peso.

5. Ejercicio V (hombres)

Estando excitado, con erección, un hombre puede tomar su pene con la mano y presionarlo fuertemente contra el propio vientre (pene hacia arriba).
Sin dejar de presionar, contraer y relajar el músculo PC como en los ejercicios anteriores.
Este ejercicio también es útil si el hombre se tiende sobre la cama y mueve la pelvis suavemente de adelante atrás apretando el músculo PC, como si estuviera haciendo el amor con el colchón.

6. Ejercicio V (mujeres)

Introdúzcase la mujer algún objeto largo en su vagina e intente apretarlo tensando el músculo PC.
Los chinos recomiendan utilizar un pequeño huevo de madera que una mujer debe introducirse en la vagina y hacer sobre él el ejercicio de apretar-soltar. Estos huevos pequeños u objetos similares pueden ser encontrados en los Sex Shops.

Tengamos en cuenta que estos últimos ejercicios no son ejercicios de masturbación en sí, ya que lo principal es ejercitar el músculo PC. Sin embargo, si alguien desea experimentar con sus sensaciones sexuales, es libre de hacerlo, pero recomendamos que se detenga justo antes de llegar al orgasmo, y que utilice las técnicas del punto 3 (más adelante) para hacer circular la energía sexual y no experimentar molestias.

b.- Desarrollo de la respiración abdominal.

Una respiración profunda, abdominal, es la segunda gran clave para aumentar la fuerza sexual. Para eso debemos entender que se trata de respirar de un modo intencionalmente muy distinto al como lo solemos hacer en un acto sexual ordinario. En éste último, los amantes sin experiencia suelen respirar cada vez más rápido, como si jadearan, y ponen todo el énfasis en la fase de la exhalación. De esa forma, los impulsos se agitan hasta el punto en el cual se vuelven incontrolables.

Por el contrario, si en el momento de hacer el amor utilizamos la respiración abdominal, profunda, y ponemos nuestro énfasis en la inhalación y la breve retención del aire, conseguimos calmar la excesiva pasión y de esa manera logramos mayor control. Si sentimos que la explosión orgásmica está próxima a venir (tanto hombres como mujeres), podemos disminuir o detener el movimiento y hacer una fuerte inhalación, al tiempo que apretamos el músculo PC. Retenemos el aire unos segundos y, pasado el peligro, retomamos lentamente el ritmo previo.

La respiración profunda del abdomen tiene también la virtud de producir en nosotros un estado mental más profundo y receptivo, con el que nos conectamos más con nuestro cuerpo y con nuestra pareja. En general, diremos que
· Nos relaja
· Oxigena nuestro cuerpo y cerebro
· Nos armoniza
· Nos permite armonizarnos y equilibrarnos emocionalmente, y conectarnos con nuestra pareja
· Nos hace entrar en un ritmo mental diferente (estado Alfa)
· Nos permite controlar el orgasmo y la eyaculación.
· Hace que nuestra energía sexual se expanda por el cuerpo.

Acá entregamos un par de prácticas para desarrollar este tipo de respiración:

Ejercicio I

1. Toma asiento, con la espalda recta y la cabeza erguida. Debes estar relajado y cómodo.
2. Pon las manos cruzadas en el abdomen
3. Inhala por la nariz e imagina que tu aire baja bien abajo, hasta tu estómago (el cual se hinchará un poco). Nunca infles el pecho o levantes los hombros.
4. Retén unos breves segundos
5. Exhala, pero sin soplar, más bien intenta empujar el aire con el diafragma suave y controladamente como si apretaras un fuelle o movieras el émbolo de una jeringa. Que tu espiración sea lenta y pausada.

Ejercicio II

1. Cuando la respiración abdominal se haya instalado ya como un hábito natural en ti, intenta practicarla estando de pie o al caminar. Luego ejercítala al hacer deporte. Finalmente, al tener sexo con tu pareja.

Este tipo de respiración ayuda a controlar el acto sexual, pues baja nuestras revoluciones durante éste. Esto, al contrario de lo que se puede pensar, no nos resta placer, sino que hace que éste se magnifique y se profundice. Lo típico de una relación sexual común es que las respiraciones sean cortas, a veces jadeos, con lo que nuestra energía tiende a disiparse rápidamente (eyaculación precoz, falta de conexión emocional con nuestra pareja).

Tanto hombres como mujeres debemos desarrollar la Fuerza Sexual, pues eso mejorará no sólo el control de la energía sino la calidad del placer experimentado.

2) Sensibilidad Sexual

La sensibilidad sexual la logramos cuando somos capaces de reconocer cuando el cuerpo nos anuncia que el orgasmo está cerca. En general, necesitamos desarrollar una buena conciencia corporal, y eso es válido tanto para hombres como para mujeres. Cuando sentimos que el orgasmo se acerca, simplemente disminuimos o detenemos el movimiento, aspiramos profundo y apretamos la musculatura PC. Retomamos a los pocos segundos para seguir disfrutando de hacer el amor durante el tiempo que deseemos.

Las prácticas de sensibilidad son prácticamente las mismas que las que hemos dado para desarrollar la fuerza sexual, ya que fuerza y sensibilidad suelen ir juntas.

Además de eso, cualquier técnica de relajación nos permitirá estar más sensibles. El estrés y el aceleramiento, serán los enemigos de una correcta sensibilidad.

Aunque parezca algo muy difícil de lograr, pensemos por un momento en la sensibilidad que desarrolla el conductor de un vehículo cuando aprende a manejar. Con la práctica, puede que se desentienda de estar pendiente del vehículo y podrá conversar o pensar en otras cosas mientras maneja. No obstante, cualquier ruido o movimiento extraño llamará al instante su atención y lo hará disminuir la velocidad o detener el vehículo. Esto mismo es lo que hacemos durante el acto sexual.

3) Hacer circular la energía.

Cuando hacemos el amor, nuestros genitales y nuestra zona pélvica están rebosantes de energía. Usando la metáfora alquímica, son como una gran caldera que hierve a alta temperatura.

La experiencia transorgásmica es más completa y más satisfactoria cuando en pleno acto sexual (e inmediatamente después de éste), hacemos ascender los “vapores” o energía sexual desde la pelvis a la cabeza, para que así la sensación sea completa (éxtasis corporal y no sólo genital). Esto es lo que llamamos “hacer circular” o “transmutar” la energía, pasando por los distintos chakras, desde los más bajos a los más altos.

Transmutar la energía permite que ésta no quede abajo después de hacer el amor, ya que si no descargamos nuestros órganos, al enfriarse el cuerpo sobrevienen dolores.

I. Ejercicio I:

La primera gran clave para transmutar los vapores, y extender el placer de las oleadas de energía por todo nuestro cuerpo, es la Respiración Abdominal profunda, que ya hemos descrito. Esta respiración es como bombear, o absorber desde afuera hacia adentro y desde abajo hacia arriba..

II. Ejercicio I:

La segunda gran clave consiste en ayudarse con la imaginación para visualizar la energía sexual subiendo como energía Kundalini por nuestra columna vertebral hacia arriba.

Esta práctica de imaginación puede entrenarse a cabo en frío, sentado en una silla, y puede ser combinada tanto con la respiración como con el trabajo muscular que ya hemos descrito. Luego, y es el objetivo, practiquémosla en pareja mientras hacemos el amor, integrando de nuevo las técnicas anteriores.

Al inhalar imaginamos un rayo u onda de energía que asciende desde nuestra pelvis hacia nuestra cabeza y baja luego al corazón.
Al retener el aire unos breves segundos, imaginamos que esa energía se concentra en nuestro corazón o entrecejo.
Al exhalar visualizamos que una gran luz se expande desde nuestro corazón.

Una variante magnífica consiste en imaginar esta energía subiendo por los chacras e iluminándolos.

Los ejercicios de hacer circular la energía sexual son muy importantes, ya que como señala el clásico de alquimia taoísta “El Secreto de la Flor de Oro”: la luz (o energía sexual en este caso) es muy difícil de fijar. Si intentamos detenerla se nos escapa, por lo tanto la manera de fijarla es haciéndola circular en lo que ellos llaman “El Cursos Circular de la Luz”. Mantak Chia, un maestro taoísta actual, habla de hacer circular la energía sexual por la “Órbita Microcósmica”, de la cual ponemos una imagen (ver figura)

Con estas prácticas, tanto la mujer como el hombre aprenden a dominar la Sexualidad sagrada. Como Ícaro, debemos estar conscientes de no volar tan cerca del sol que nuestras alas de cera se derritan (la descarga orgásmica) ni tan bajo como para que caigamos al mar (cuando el cuerpo pierde la excitación).