Publicado hace Hace 6 dias por Guillermo Angarita | 104 lecturas
CÓMO HACER MACERADOS DE MIEL Y PLANTAS

Los macerados son una exquisita forma de aprovechar las virtudes de la miel, enriqueciéndola con los aromas y cualidades de plantas medicinales aromáticas, especias, pétalos de flores... El límite está en nuestra imaginación. 

LOS BENEFICIOS DE UNIR DOS TESOROS MEDICINALES: MIEL Y PLANTAS

La miel cruda (miel verdadera) es conocida y muy utilizada desde la antigüedad como valiosa medicina natural rica en propiedades, tanto para uso externo como interno. Ha sido apreciada incluso por su valor antitumoral, algo que investigaciones recientes parecen confirmar. Además, actualmente la ciencia ya reconoce que esta dulce medicina, no sólo es un prebiótico que alimenta nuestra flora bacteriana "buena", también es un probiótico al contener lactobacilos (lactobacillus kunkeii) que fortalecen esa flora. Repleta de enzimas digestivas, antioxidantes, y sustancias con acción bactericida, la miel potencia una microbiota equilibrada y variada, algo esencial para mantener nuestro sistema inmunitario fuerte.
Sin embargo, tal y como detallaremos más abajo, todas estas propiedades sólo se dan cuando la miel es verdadera y cruda, es decir, que no ha sido adulterada ni calentada, algo difícil de encontrar hoy día.

Así pues, cuando maceramos plantas aromáticas en miel, obtenemos una sinergia de poderosos elementos naturales, que dará como resultado una miel activada cargada de sustancias beneficiosas.

A continuación veremos el método de preparación, ilustrándolo con una receta de miel y romero. En este caso, buscamos la sinergia de la acción de la miel de castaño y del romero que nos ofrecerá un producto final rico en minerales, antioxidantes, y con potencial antiinflamatorio y estimulante de la circulación.

INGREDIENTES

  • Planta fresca o seca. En este caso, romero fresco.
  • Miel. Preferentemente ecológica y cruda (que no haya sido pasteurizada).

También necesitaremos un tarro de cristal con tapa y un colador.

PREPARACIÓN

1. LLENAR EL ENVASE CON LA PLANTA

La planta puede estar entera, machacada, o cortada finamente, dependerá de gustos. Cuanto más desmenuzada esté, menos días de maceración requerirá.

Planta fresca: extender la planta sobre una bandeja o un paño para que pierda humedad, entre 12 y 24 horas antes de hacer el macerado. Según preferencias y la intensidad de sabor que busquemos, llenaremos el envase hasta arriba con la planta suelta, sin apretar, o hasta la mitad. 

Planta seca: llenar una cuarta parte del envase con la planta.

2. CUBRIR CON MIEL

Cubrir la planta con miel hasta llenar completamente el tarro. Remover suavemente. Tapar. Al asentarse la miel puede que sea necesario echar un poco más para acabar de rellenar.

Si la miel está muy densa o sólida, será necesario calentarla al baño María a fuego muy bajo hasta que tenga la textura adecuada para que la podamos verter.

3. MACERAR ENTRE UNA Y DOS SEMANAS

Guardaremos el tarro bien cerrado en un lugar cálido pero protegiéndolo de la luz directa.

Remover a diario, procurando que la planta quede bien cubierta por la miel.

El tiempo de maceración dependerá de la intensidad de sabor que queramos. Normalmente a los 7 ó 10 días ya estará listo, pero puede dejarse un par de semanas (o más si la planta es seca).

4. FILTRAR Y GUARDAR.

Una vez listo sólo tenemos que filtrar con un colador y pasar al envase definitivo. Si la textura fuese muy sólida o densa, tendremos que calentarlo al baño María, a fuego muy suave, hasta que sea posible el filtrado. Guardar en un lugar fresco y seco, alejado de la luz.

Caducidad: dependerá de diferentes factores. Si se ha realizado con planta seca, su duración puede ser muy larga, corresponderá al tiempo de vida de la miel en sí.

Los macerados con planta fresca son más delicados ya que al contener algo de humedad procedente de la planta, pueden estropearse. Es difícil saber cuánto tiempo se mantendrán en buen estado, pero como norma, cuanta más humedad, antes caducará. En este caso, para evitar riesgos, es mejor preparar sólo la cantidad que vamos a consumir en unas semanas o en unos pocos meses. 

ALGUNAS IDEAS DE POSIBLES INGREDIENTES

Los ingredientes que podemos añadir a estos macerados son muy variadoss, entre ellos: flores de lavanda, manzanilla, hibisco... tomillo, romero, ajedrea, menta, salvia, anís estrellado... canela, cardamomo, vainilla, cayena...

POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE QUE LA MIEL SEA CRUDA Y ECOLÓGICA. CÓMO RECONOCERLA.

La miel para mantener sus apreciadas propiedades medicinales debe ser natural, verdadera y cruda. Desgraciadamente, esto no suele ser lo que encontramos en los supermercados habituales. Es un secreto a voces que se adultera la miel con azúcar, entre otras vergonzosas malas prácticas. Lo denunciaba no hace mucho Christophe Brusset, ingeniero agroalimentario francés,  ex-ejecutivo de la industria alimentaria, en una entrevista para el periódico El mundo, el 30% de la miel que se vende en los supermercados es fraudulenta, está mezclada con azúcar, cuando no es falsa al 100%.Otro problema que podemos encontrarnos en la miel son los residuos tóxicos procedentes de campos fumigados, contaminación ambiental... o la contaminación por transgénicos. Para minimizar el riesgo, será importante utilizar siempre que sea posible mieles ecológicas.

Además la riqueza en nutrientes, bacterias beneficiosas y propiedades medicinales de la miel se verá drásticamente mermada si esta se somete a calentamiento, otra práctica habitual de la industria. Por ejemplo, las inhibinas responsables de su acción bactericida, se destruyen entre los 30 y 40ºC. Para evitar mieles que hayan sido sometidas a procesos de calentamiento o de pasteurización, será imprescindible conseguir miel cruda. Para saber si es cruda hay que asegurarse de que esto se especifica en el envase, a no ser que obtengamos la miel directamente de un apicultor de confianza cuyas prácticas éticas y comprometidas con la miel de calidad conozcamos.

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APOYAR Y FOMENTAR LAS BUENAS PRÁCTICAS EN APICULTURA

Actualmente tenemos un grave problema de desaparición de las abejas en el mundo. Nuestra forma de vida totalmente antinatural e irresponsable está destruyendo biodiversidad imprescindible para nuestra supervivencia. Ya son muchos los estudios que denuncian que el uso indiscriminado de agrotóxicos, así como el brutal aumento de radiaciones inalámbricasalteran el delicado organismo de estos y de otros admirables y preciosos seres vivos, incluidos nosotros mismos

Por otro lado, todavía son pocos, pero cada vez más, los apicultores que se unen en su compromiso por unas prácticas éticas de respeto y cuidado máximo hacia las abejas y el medio ambiente. Consumir las mieles procedentes de estas colmenas, no sólo nos garantiza una miel mucho más saludable que mantendrá sus propiedades medicinales. Es nuestro voto apostando por un medio ambiente libre de tóxicos, y un apoyo a las personas y empresas con ética y conciencia.

Y recordemos que cada acto de consumo es una declaración que manifiesta a quienes apoyamos y qué prácticas seguimos fomentando. Quejarse en los foros virtuales del fraude de la miel o de los tóxicos ambientales es poco útil. Dejar de consumir mieles falsas y productos fumigados, sí puede tener un gran impacto. Hagamos pues, un consumo consciente.

Bibliografía
Cómo Cura la Miel, Círculo de Lectores, 1997.
Tratamientos Naturales al Alcance de Todos, Olga Cuevas Fernández, Lucía Redondo Cuevas. Cenadiher S. L., 2011.
Lo que Podemos Hacer Cuando Pasamos un Cáncer, Dr. Xavier Uriarte. Autoedición del autor, 2015.